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Un ejército de brujas, rituales, trabajos y cábalas, el fenómeno místico que generó la Selección en el Mundial y llegó al New York Times

Desde curarle el mal de ojo a Messi a poner nombres de rivales en el freezer. La previa de la final entre Argentina y Francia se vivió con todo y el diario estadounidense lo reflejó en una nota.

Magalí Martínez sabía que algo no andaba bien: Lionel Messi, la estrella aparentemente invencible, se movía con dificultad en la cancha de fútbol. A ella le pareció que estaba afectado por una maldición sobrenatural que tiene raíces en diferentes culturas a lo largo de la historia, el «mal de ojo».

Así que Martínez, autodenominada bruja y niñera a tiempo parcial, puso manos a la obra. Se concentró intensamente en Messi, empezó a repetir una oración y roció un poco de aceite en un cuenco de agua. Si el aceite quedaba disperso, él estaba a salvo. Si se acumulaba en el centro, estaba maldito.

«Se juntó como un imán», dijo. «Sabía que no podría curarlo yo sola».

Entró a Twitter y convocó a otras brujas de toda Argentina. «Hermanas sanadoras de mal de ojo, Messi está muy afectado», dijo. «Necesito su ayuda».

Un millar de personas compartieron su tuit, y muchas dijeron que ellas también eran brujas y que trabajarían para proteger al niño mimado de Argentina.

Argentina no ha perdido desde entonces.

Los contadores calcularon las probabilidades, los jugadores hicieron sus apuestas y los expertos dieron sus pronósticos para la final de la Copa Mundial del domingo entre Argentina Francia, pero su análisis del partido -centrado sólo en los 22 jugadores que estarán en el campo de juego- podría no tener en cuenta un comodín: el ejército de brujas de Argentina.

En las últimas semanas, cientos, si no miles, de mujeres argentinas que se autodenominan «brujas» se han levantado en armas -en forma de oraciones, altares, velas, amuletos y salvia encendida- para proteger a la querida selección de fútbol del país en su intento de conquistar un título de la Copa de países en desarrollo, el primero en 36 años.

«Nos vemos como agentes que, desde el amor, pueden cuidar, proteger y sembrar felicidad», dice Rocío Cabral Menna, de 27 años, bruja y profesora de escuela secundaria de Rosario, la ciudad natal de Messi, que quema una hoja de laurel con la inscripción de su pronóstico del marcador en una ceremonia antes de cada partido. Los jugadores compiten en el campo, dijo, y en casa, «las brujas los cuidan».

La tendencia se disparó tras la sorprendente derrota de Argentina ante Arabia Saudita en el partido inaugural, que hizo que los argentinos buscaran cualquier forma de ayudar al equipo en el que esta nación de 47 millones de habitantes ha depositado sus esperanzas.

Tras ese partido, varias brujas crearon un grupo de WhatsApp para instruir a otras brujas sobre cómo ayudar a la selección. Lo llamaron Asociación Argentina de Brujas, o La Brujineta, juego de palabras entre «bruja» y «La Scaloneta», el apodo que Argentina da a la selección nacional.

«Creía que iba a haber diez personas como máximo», dijo la fundadora del grupo, Antonella Spadafora, una bruja de 23 años que tiene un almacén en una ciudad del noroeste de Argentina. En pocos días, más de 300 personas se habían sumado al grupo. La semana pasada hubo tanta demanda que abrieron una cuenta en Twitter. En siete días ha conseguido 25.000 seguidores.

«Nos cansamos de ser brujas en secreto», explicó Andrea Maciel, de 28 años, bruja y diseñadora gráfica de Buenos Aires que ayuda a gestionar el grupo.

Las brujas dijeron que su principal objetivo es usar rituales para absorber la energía negativa de los jugadores argentinos y cambiarla por buena energía. Sin embargo, eso las deja exhaustas.

«Dolores de cabeza, mareos, vómitos, dolores musculares», dijo Spadafora. «Estamos absorbiendo todas las malas ondas», añadió. «Te desgasta mucho porque se trata de figuras muy públicas que reciben mucha energía negativa de otras personas».

Por eso, para distribuir la carga, las jefas de grupo ahora dividen a las brujas en grupos antes de cada partido, cada uno concentrado en proteger a un jugador determinado.

Mientras que muchas de las brujas dijeron que trabajan para cuidar de Messi y sus compañeros, otras intentan lanzar hechizos a los jugadores contrarios, sobre todo a los arqueros. Un ritual consiste en congelar un trozo de papel con el nombre de un jugador, pronunciar una maldición y quemar el papel congelado justo antes del partido.

Pero el grupo Brujineta advirtió que intentar maldecir a Francia podría ser contraproducente, sobre todo por el delantero estrella del equipo, Kylian Mbappé.

«¡¡No recomendamos congelar a Francia porque sus jugadores están protegidos por entidades oscuras y la energía puede rebotar!!», anunció el grupo en Twitter el miércoles. «Vimos cosas muy oscuras en el equipo francés y especialmente en Mbappé. Por favor, ¡¡¡compartan!!!» Las brujas concentradas en el Mundial representan una amplia variedad de disciplinas ocultistas, más New Age que ancestrales e indígenas. Las prácticas incluyen magia negra, magia blanca, wicca, reiki, tarot, astrología y curanderas del mal de ojo y otros males.

Algunas mujeres dijeron haber nacido con habilidades especiales, mientras que otras aseguraron haber desarrollado sus destrezas mediante el estudio. Varias dijeron que comenzaron a practicar la brujería como parte de un creciente movimiento feminista en Argentina que comenzó en 2018 con la lucha por el aborto legal.

«Creo que todos tenemos magia adentro», dijo Cabral Menna.

Pero las brujas no son las únicas argentinas que tratan de ayudar a su equipo en el reino sobrenatural. Los días de partido, muchos más argentinos practican algún tipo de cábala o superstición para evitar darle mala suerte al equipo. Las cábalas suelen consistir en seguir exactamente la misma rutina si el equipo va ganando: dónde ver el partido, con quién, con qué ropa, a qué volumen y en qué canal.

La práctica está tan extendida que millones de argentinos probablemente usen algún tipo de cábala, palabra derivada del hebreo qabbālāh, una tradición mística judía. Las cábalas han sido especialmente comunes este año tras la derrota de Argentina en el partido inaugural.

Adrián Coria, entrenador de Messi cuando era chico en Rosario y más tarde en la selección nacional, dijo haber visto la primera derrota con su familia en el living de su casa. Luego, su mujer y su hija lo mandaron a un cobertizo del patio trasero para ver el segundo partido. «Solo», dijo. Desde entonces ha visto allí el resto de la Copa Mundial.

Cabral Menna, la bruja de Rosario, dijo que ella y su madre vieron la primera victoria de Argentina en el dormitorio de esta última. «Es la única parte de la casa que no tiene aire acondicionado. «Hace mucho calor. Pero no nos vamos a mudar».

Y Sergio Duri, dueño de un restaurante de Rosario que tiene la firma de Messi en la pared, dijo que ahora ve los partidos en la cocina con un perro salchicha, Omar, mientras que su esposa los ve en el dormitorio con otra salchicha, Dulce. «Si esto sale a la luz, todo el mundo sabrá que estamos completamente locos», dijo. «Pero son cábalas, ¿sabés?» Los jugadores también practican cábalas. Alejandro Gómez, Leandro Paredes y Rodrigo de Paul, tres centrocampistas, se han acostumbrado a caminar por la cancha una hora antes del puntapié inicial mientras comen caramelos, tradición que iniciaron el año pasado cuando Argentina ganó la Copa América, el principal torneo de fútbol de América del Sur.

Así que ahora la pregunta para las brujas es: ¿Qué pasará el domingo?

«No queremos dar información como si tuviéramos la última palabra», dijo Spadafora. «Pero obviamente hemos empezado a trabajar y obviamente hemos chequeado la mayoría de los medios que tenemos a nuestra disposición -medios esotéricos, por ejemplo, péndulos, tarot, todos los métodos de adivinación- e indican que Argentina va a ganar».

Azucena Agüero Blanch, adivina profesional de 72 años que en un momento fue consultada por el ex presidente Carlos Menem, también ha explicado que trabaja con piedras mágicas para asegurar la victoria de Argentina. «Mucha gente que hace fuerza para que gane Argentina me ha llamado para que trabaje en eso», declaró a un diario argentino.

El viernes a la noche, en su casa de Buenos Aires iluminada por velas, Martínez estaba vestida con una túnica cubierta de tigres y encendía velas en un altar donde se veía sándalo quemado; a Ganesha, el dios hindú con cabeza de elefante; y una foto de Diego Maradona, el fallecido astro del fútbol argentino que es como una deidad para muchos en ese país.

Martínez contó que tiene una serie de métodos para proteger a la selección, entre ellos una práctica que consiste en hacer oscilar un péndulo, o un cilindro de madera atado a un hilo, sobre el número de la camiseta de un jugador y luego quemar un algodón rociado con una tintura de muérdago. Dijo que sigue las noticias para enterarse de las dolencias de los jugadores y luego utiliza el péndulo para aliviarlas. «El péndulo es la herramienta más poderosa que tengo», explicó.

También ha tenido momentos de videncia durante los partidos. Durante el partido de Argentina contra Australia, el 3 de diciembre, tuvo una visión del delantero argentino Julián Álvarez marcando un gol.

A las 17:13, tuiteó: «Julián Álvarez quiero tu gol (vela ojo vela ojo vela)».

Cuatro minutos después, Álvarez hizo un gol.

Traducción: Elisa Carnelli /Clarin

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