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A pesar de la resistencia del Gobierno, Rosatti asumirá como presidente del Consejo de la Magistratura

«Cosa juzgada». Con esas dos palabras, a secas, una alta fuente judicial le da carácter de definitivo al fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que a mediados de diciembre anuló la reforma del Consejo de la Magistratura que había impulsado Cristina Kirchner en 2006. Y enseguida confirma una de las consecuencias inmediatas de aquella decisión: este lunes asumirá como titular del organismo encargado de seleccionar, concursar y juzgar a los magistrados Horacio Rosatti, el presidente de la Corte. Justo lo que Cristina Kirchner quería evitar.

«Si no hubiera sido Semana Santa ni fin de semana, a las 0 horas del 16 (por este sábado) hubiera asumido entonces la Corte», amplía la fuente. Ocurre que el Congreso tenía tiempo hasta este viernes 15 para dictar una nueva ley que recomponga el «equilibrio» entre los estamentos de la Magistratura, tal como exige la Constitución Nacional.

Según el Máximo Tribunal, ese reparto era equitativo hasta 2006, cuando el Consejo lo integraban 20 miembros; pero dejó de serlo con esa reforma, que achicó a 13 la cantidad de sillas, corrió a la Corte del organismo y aumentó el peso de la «política».

Desde el fallo del Máximo Tribunal de diciembre, hubo (al menos) dos movimientos paralelos: por un lado, oficialismo y oposición empezaron a discutir proyectos para dictar por ley una nueva composición; y en paralelo, por si el plazo del 15 de abril no se cumplía, se fueron eligiendo representantes para ampliar el organismo según establecía la ley anterior, con 20 miembros.

En el primer caso, hasta el momento sólo se avanzó en la media sanción de un proyecto impulsado por el oficialismo, aprobado en el Senado. Allí se propone que el Consejo aumente a 17 miembros, pero, como quiere Cristina, deja afuera a la Corte. Por eso, más allá de los tiempos, ya se daba por descontado que no pasaría el filtro de Diputados, donde el Frente de Todos no tiene mayoría. Se trató, en definitiva, de un movimiento testimonial. En la Cámara baja que preside Sergio Massa ni siquiera arrancó la discusión.

Pero, mientras tanto, eligieron dos nuevos representantes los abogados, uno los jueces y este lunes lo harán los académicos, cuyo proceso viene cruzado de polémicas porque (entre otras cosas) se cambió la manera de votación.

Es decir, a los 13 miembros actuales, ya está previsto que se sumen cinco más: los cuatro mencionados y electos, más Rosatti. ¿Quiénes son los dos que faltan? Los representantes del Legislativo, cuyos nombres corresponden a la oposición pero deben ser avalados con la firma por la titular del Senado y el titular de Diputados. ¿Qué pasó? Hasta ahora, Cristina y Massa demoran la decisión para trabar el proceso.

La obstaculización no es sólo de rúbrica. A pedido de un diputado del Frente de Todos, el entrerriano Marcelo Casaretto, un juez de Paraná (Daniel Alonso) prohibió al Congreso nombrar durante cinco días los dos nuevos representantes para la Magistratura y así ordenó  incumplir un fallo de la Corte, desafiando el concepto de «cosa juzgada».

Se espera que este lunes la misma Corte Suprema intervenga para desestimar la decisión de Alonso, a quien fuentes judiciales y políticas vinculan con el oficialismo. El Colegio de Abogados de la Ciudad, querellante en la demanda original para declarar la inconstitucionalidad de la reforma de 2006, le pidió al Máximo Tribunal que tome cartas en el asunto.

Mientras, el titular del bloque radical, Mario Negri, ya le pidió a Massa que designe a la diputada Roxana Reyes como nueva representante. Y el PRO argumenta que a su bloque le corresponde el nuevo miembro del Senado. Es probable que el conflicto siga vía judicial.

Pero esto, según fuentes consultadas por este diario, no impedirá la asunción de Rosatti. ¿Por qué las dudas? Porque el fallo de diciembre especificaba que «los nuevos miembros iniciarán su mandato de manera conjunta y simultánea».

Más preguntas: ¿y por qué Cristina no quiere esto? Porque la actual composición de la Magistratura tiene a seis miembros cercanos al oficialismo, seis a la oposición dura, y a Graciela Camaño en un supuesto punto medio que en ocasiones clave terminó siendo funcional al Frente de Todos. Con la llegada de los nuevos integrantes, el oficialismo pierde peso y se aleja el sueño de imponer jueces cercanos como intentaron desesperadamente la última semana.

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