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Alberto Fernández no cede ante el proyecto para eliminar las PASO, pero acepta retrasarlas

A pesar de que el kirchnerismo «lo está tratando de convencer», el Presidente se resiste a derogarlas. En cambio, no vería con malos ojos el plan B del Frente de Todos: hacerlas en septiembre, como ocurrió en 2021 por la pandemia.

Alberto Fernández está dispuesto a resistir el embate del kirchnerismo, de Sergio Massa y de un sector del Frente de Todos que insiste con la eliminación de las PASO, a menos de diez meses de la fecha prevista para su realización. Así lo dejó saber a quienes le consultaron en las últimas horas, luego de que Máximo Kirchner, como contó Clarínordenara desde La Cámpora un operativo para «convencerlo». Como moneda de cambio, sin embargo, acepta el plan B que, ante la falta de consenso interno con la CGT y movimientos sociales, empiezan a agitar los K: esto es retrasar un mes la primaria y acercarla a las generales de octubre.

Mientras el proyecto para derogar las primarias presentado horas después de sancionado el Presupuesto 2023 por el bloque de Provincias Unidas, con el impulso del rionegrino Luis Di Giácomo, una espada del senador y ex gobernador Alberto Weretilneck, muy cercano a Massa, todavía no tiene fecha para su tratamiento y hay dudas en torno al número, la movida para sostener el plan B de pasar para septiembre las primarias tiene como argumento principal el antecedente de lo que ocurrió en 2019, cuando la derrota del por entonces presidente Mauricio Macri desató una turbulencia en los mercados que generó una catástrofe para la economía.

El tema se venía hablando en voz baja en el Frente de Todos, porque la prioridad es eliminar las PASO, y también estuvo sobre la mesa en la reunión que la semana pasada hubo en la gobernación de La Plata entre los caciques de La Cámpora y del PJ bonaerense, pero públicamente lo instaló Máximo Kirchner en la entrevista que este lunes le concedió a El Destape.

«Entendemos que el plazo entre las PASO y las generales tiene que ser más corto», consideró el diputado al referirse a la discusión por las primarias. Pasó inadvertido porque previamente el fundador de La Cámpora lanzó otro misil contra Alberto F. al sostener que sería «por lo menos extraño» que el Presidente de un oficialismo compitiera en una interna dentro del mismo espacio e hizo gestos despectivos cuando le consultaron si, entonces, debía ser el único candidato.

Plan B: reformar el artículo 20

La idea, en concreto, apunta a reformar la Ley 26.571, que estableció las primarias. Específicamente el artículo 20, que prevé que las PASO «deben celebrarse el segundo domingo de agosto del año en que se celebren las elecciones generales». El objetivo es fijarlas en septiembre, para acortar el lapso con las generales, algo que ya se realizó en 2021 por la pandemia. «Es razonable pensar en un esquema parecido al del balotaje», aportó una fuente al tanto de la iniciativa.

La segunda vuelta, tal como marca el artículo 96 de la Constitución Nacional, se realiza «dentro de los treinta días» posteriores a las generales.

Este jueves, en la cumbre de la CElAC-Union Europea, el Presidente envió una señal interna para dejar en claro que no piensa ceder a eliminar las PASO: «No quiero que en ningún lado no se respete la democracia ni el veredicto popular ni se tergiversen los procesos electorales en marcha». Pero no cierra la puerta a cambios con «consenso», como dijo hace un mes, en su gira por Estados Unidos.

«No hay ningún problema en postergarlas, pero tiene que ser por consenso», advierte una voz de extrema confianza del Presidente. La aclaración tiene que ver con que, más allá del poroteo en el Congreso, debe haber una masa crítica a favor de hacer ese retoque, que incluya a una porción importante de la oposición. «No alcanza con (el bloque de Javier) Milei», refuerza.

La pelota del lado opositor

En la oposición es una posibilidad que pueden llegar a evaluar, pese a que entienden que la estrategia está motivada en la intención de que el plan económico de Massa dé alguna señal de mejoría y que eso genere un clima distinto, que alimente la expectativa electoral del oficialismo.

Pero el principal obstáculo que tiene el kirchnerismo está puertas adentro, en el FdT. El clima no es bueno y la fragmentación cada vez se visibiliza más públicamente. Pero si finalmente los K desisten en su intento por bloquear la competencia interna, puede resultar un punto de partido para acercar posiciones.

«La mayoría de los gobernadores e intendentes, que quieren convencerlo al Presidente de la idea que tienen ellos», sostuvo, mientras tanto, Wado de Pedro este jueves. Es curioso: el encargado de organizar las elecciones pide no realizar la elección.

El asunto es que en el Instituto Patria creen que torcer la voluntad de Fernández alcanza para cambiar la ecuación en el Congreso. Pero, a priori, no es así: tanto en la CGT como en el Movimiento Evita, la Corriente Clasista y Combativa; y Barrios de Pie, los espacios que en conjunto suman cinco representantes en el bloque del FdT en Diputados, aclaran que «excede» al jefe de Estado la postura que adoptaron.

«Tienen que convencer a 129 diputados y a 37 senadores», abonan desde el entorno presidencial, desligándolo a Fernández de ser, como señala La Cámpora, el único que bloquea la derogación.

En cambio, con el antecedente del caos que se vivió en el tramo final de la gestión de Macri, en Juntos por el Cambio no descartan un acuerdo respecto a la fecha. «No presentaron nada y no vamos a adelantar opinión, porque al kirchnerismo le das la mano y te agarra el brazo, pero no es descabellado ni afectaría demasiado», se sinceró un importante dirigente cambiemita que será protagonista en la próxima campaña.

Clarin
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