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Carnaval del País: Más de 18.000 espectadores vivieron una noche mágica en Gualeguaychú

Gualeguaychú lo necesitaba y la magia reapareció. La llama carnavalera late y tiene vida. De Kamarr a Marí Marí, de O’Bahía a Papelitos fue una noche de grandes desempeños.

Todo arrancó a las 22 con una poderosa apertura de Kamarr que mostró, otra vez, una evolución respecto a la noche inicial. Adrián Butteri y Raulo Galarraga ponen en escena “otra comparsa” y su temática puede destronar a Papelitos

Clara conceptualmente de principio a fin, con un vigoroso despliegue en pasarela, Kamarr se apoya en excelentes carrozas y en trajes que se destacan por su telas, esplendor y volumen.

Punto a favor por las actuaciones de los lobos y jóvenes “atrapados” por la tecnología cuya performance es cautivadora. El punto más débil en la noche fue el ensamble de los dos temas por la banda. Caravana de Carnaval. Falta afinar ese ítem.

También fue una noche perfecta para O’Bahia. La comparsa del Club Pescadores mejoró sus trajes, las escuadras se ven más voluminosas y llenan más el Corsódromo. A su vez, creció su puesta en escena gracias a un desplazamiento más prolijo, superando las imperfecciones de las dos primeras noches.

La culminación de las carrozas, sobre todo la de cierre con ese globo que se eleva con el personaje Ana le brindó sentido a la historia que se cuenta en pasarela. La realización del director Fabián Scovenna parece haber tomado la forma plasmada en la carpeta de diseño y con el empuje de sus integrantes está en competencia.

El quiebre lo marca la comparsa del club Juventud Unida. Papelitos logra diferenciarse y es la comparsa a veces. A lo que mostró en la noche inaugural sumó piedras, colgantes, plumas y tocados que, junto a los agregados en las carrozas creadas por Martin Naef, la posicionan como favorita.

La fuerza en la pasarela de sus integrantes es arrolladora, sin despegarse de las coreografías. Papelitos fue la primera en conquistar al Corsódromo y el público la apoya con palmas, cantando las canciones o encendiendo las linternas de sus celulares cuando la banda Furia del Oeste plantea un “descanso” en medio de la adrenalina.

La batucada Los Pibes de Martín Piaggio logra una conjunción increíble con Candela Gómez, que es impecable en su puesta, sin fisuras. Ese punto fuerte se suma a la carroza de cierre que tiene un gran nivel de detalle en las terminaciones, en el realismo de los rostros y un mecanismo de movimientos articulados que es sutil y con una suavidad que es francamente envidiable.

A Marí Marí le tocó cerrar la tercera noche y no se la hicieron fácil sus competidores porque dejaron al público colmados de carnaval.

Para los de Central Entrerriano, salir detrás de la fuerza de Papelitos la obligó a poner toda la carne en el asador. No defraudó porque, por primera vez en esta edición, logró conectar con la gente. Su estribillo pegadizo contagia a la tribuna y el paso de la comisión de frente es saludada por las banderas de la comparsa, R2820

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