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Con las reservas en la mira, Massa monitorea los efectos de la sequía antes de convocar a la mesa de enlace

Economía pidió al INTA un mapa de lluvias y humedad de suelo que permita proyectar la situación de los próximos 90 días. En los despachos oficiales esperan tener los resultados de ese estudio aproximadamente en una semana.

En el inicio del año, una de las principales preocupaciones que rodea al equipo económico está vinculado con los efectos de la sequía y su posible impacto sobre las reservas del Banco Central (BCRA). Si bien el titular del Palacio de Hacienda, Sergio Massa, ya confirmó que convocará a la mesa de enlace, recién lo haría después de la próxima semana, después de contar con un cuadro de situación más detallado sobre las condiciones climáticas del campo.

Para monitorear la situación, Economía pidió al INTA un mapa de lluvias y humedad de suelo que permita proyectar la situación de los próximos 90 días. En los despachos oficiales esperan tener los resultados de ese estudio aproximadamente en una semana para luego llamar a la mesa de enlace.

“Encargamos los mapas de lluvias y mapas de humedad de suelo al INTA. Los entregan en una semana y ahí los convocamos”, se sinceró una fuente oficial que sigue de cerca el tema, en diálogo con TN.

Massa había adelantado que realizaría un seguimiento “sector por sector y economía por economía” para revisar el impacto económico de la sequía y “cuantificar el daño”. Es decir, conocer cuál será la caída de la rentabilidad para este 2023.

En este sentido, públicamente el ministro intentó relativizar la situación. “Es menos de lo que podría haber sido una buena cosecha, pero no es la catástrofe que se temía”, indicó en diálogo con El Cohete a la Luna. Y estimó que “el impacto de la lluvia del fin de semana pasado hasta el día 21 nos va a dar la humedad de suelo suficiente como para tener una buena cosecha a lo largo del año”.

Sin embargo, puertas adentro, el Gobierno sabe que la sequía podría generar efectos inesperados. Por eso, ya sin el impulso del dólar soja, prevé solo sumar del agro US$500 millones en el primer trimestre y que luego la llegada de los dólares mejore con el inicio de la cosecha gruesa de soja y maíz, ya en abril.

El ingreso de divisas es uno de los puntos clave para el Gobierno, entre otras cuestiones, para cumplir con los objetivos de acumulación de reservas planteados dentro del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). De hecho, en el equipo económico reconocen que para el acuerdo con el Fondo se cumpla, corren el riesgo de sufrir los coletazos de eventos “imponderables”, como puede ser una prolongación mayor de la sequía, una suba en los costos de la energía para los meses de alta demanda o la disparada de la inflación más allá de lo proyectado en el Presupuesto.

El Fondo, incluso, lo advirtió en el último reporte que emitió sobre la deuda con la Argentina: “La intensificación de la actual sequía podría reducir las exportaciones agrícolas y las entradas de divisas, avivando la inflación y poniendo en peligro el programa”, cuya implementación, repitió el organismo de crédito, “sigue siendo un riesgo”.

“Si todo evoluciona normalmente se cumplen las metas. Estamos monitoreando la situación del campo”, se defendió días atrás un funcionario del gabinete de Massa en diálogo con este medio.

Por eso, el Gobierno apuesta a los avances en materia de energía y el vínculo comercial con China como principales pilares para que no se produzca un drenaje en las reservas del BCRA. Para alcanzar los objetivos vinculados a la acumulación de reservas, el equipo económico también deposita sus expectativas en los desembolsos provenientes de organismos internacionales, como la CAF, el BID o el swap con China.

TN

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