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Córdoba: denuncia de médicos y enfermeros por «aprietes» a los que no van a actos K

Trabajadores de la Municipalidad de Villa María, Córdoba, acusan al secretario de Salud, Pedro Trecco, por acosoaprietes y persecución laboral, incumplimiento en el pago de salarios, amenazas y maltrato a profesionales de la salud. Clarín habló con varios de ellos, que coinciden en sus afirmaciones.

Dicen que se sienten impotentes ante las directivas que parten desde la jefatura municipal. «No sabemos más a quién pedir ayuda, necesitamos que se visibilice este atropello», dice Ángel Aguirre (29), paramédico que trabaja para el servicio de salud.

Aguirre cuenta que tres semanas atrás recibió en su domicilio una cédula de notificación sin firma ni sello, sólo con el membrete de Villa María, en la que se le comunicaba que se lo dejaba cesante «por razones operativas«.

«La nota que me mandaron fue días después de reclamar el pago atrasado de salarios y de pedir uniformes de trabajo, ya que los que teníamos daban vergüenza. Pero esto no es de ahora, viene desde hace más de un año, la persecución y el apriete son intolerables», denuncia.

Aguirre trabaja en ambulancias y recepciona los llamados al servicio de emergencias 107. «Entiendo que si no denunciamos no hay salida. Esta gente te acorrala, te manda a hacer política, a que vayas por los barrios a hablar de lo efectiva que es la política K y también te imponen que vayas a los actos y las marchas».

Remarca que ya no se calla más: «A mí me bajaron las horas de trabajo, me bajaron el suelo a la cuarta parte y me mandaron de penitencia al hogar de ancianos por negarme a repartir boletas y no ir a los actos proselitistas en 2021. Soy el único paramédico con carrera universitaria y me pisotean como un felpudo».

«Reemplazan profesionales, como pasó conmigo, por aplaudidores seriales, personal sin experiencia, cuidadoras o vacunadoras que no se recibieron y les dan la responsabilidad de vacunar… Es cualquiera», agrega Aguirre.

Angel Aguirre, paramédico del servicio de salud de Villa María. "Me notificaron el cese de tareas por no ir a actos políticos ni hacer proseletismo", dice el cordobés de 29 años.Angel Aguirre, paramédico del servicio de salud de Villa María. «Me notificaron el cese de tareas por no ir a actos políticos ni hacer proseletismo», dice el cordobés de 29 años.

Médico cardiólogo,  Trecco afronta denuncias de dos trabajadoras del área de salud que comanda y que se encuadran en «violencia laboral», «maltrato» y «violencia psicológica». Según pudo averiguar Clarín, las imputaciones siguen su curso y entre los denunciantes se encuentran Silvana Tuliz, María Carasai, Silvana Ramos, Alexis Alcántara y el propio Aguirre.

Este medio se comunicó con Trecco, que no respondió. Y luego con voceros de la Municipalidad de Villa María, que dijeron: «El doctor ya se encargó en la Justicia de dar respuestas (constan en la justicia provincial) a versiones que lo señalaban (aprietes, extorsiones y persecuciones)», decía un primer mensaje.

Fragmento de la denuncia de Maria Carsai contra el secretario de salud Pedro Trecco.Fragmento de la denuncia de Maria Carsai contra el secretario de salud Pedro Trecco.

«Hay una sola denuncia y está dirimida en la Justicia con sentencia firme a favor del doctor Trecco. Este tipo de acusaciones no tienen sustento, carece de fundamentos y hasta denigran a la persona del doctor con afirmaciones que carecen de seriedad», agrega un segundo mensaje.

Temor y silencio

En el área de salud de Villa María reina la resignación. También el silencio y el temor por posibles represalias. Mara Pacheco (43) es enfermera y hace unas semanas fue derivada al hogar de ancianos. «Me mandaron allí como un castigo, porque tuve una discusión con una de las llamadas ‘referentes’, una espía de las que forman parte de ese brazo de control, es como un grupo de tareas que maneja Trecco… y me cambiaron de destino», hace saber una de las pocas voces que se animar a hablar.

Enfermera, Mara Pacheco fue cambiada de destino. "Me pusieron en penitencia enviándome al Hogar de Ancianos, porque me negué a hacer política".Enfermera, Mara Pacheco fue cambiada de destino. «Me pusieron en penitencia enviándome al Hogar de Ancianos, porque me negué a hacer política».

Cuenta Pacheco que la tenía en la mira. «Yo soy apolítica, no me meto, no me interesa, bastante tengo con mi trabajo, con el que soy muy responsable… Pero que me ordenen ir puerta por puerta para hablar de las bondades políticas de la gente del intendente (Martín Gill, del Frente de Todos, ex secretario de Obras Públicas), de ninguna manera. Conmigo no cuenten para llevar las boletas y destacar la gestión en Villa María».

​La respuesta fue inmediata: «Esto te resta, sabelo», le advirtió una colega. «Una enfermera pero con menos experiencia me lo dijo… Claro, ella como es obediente y tiene un plus por delatar gana más que yo».

Pacheco se desempeñaba en un centro asistencial de la ciudad cordobesa, donde vacunaba, entre otras labores, hasta que la reubicaron en el Hogar Municipal. «La actividad es mucho más intensa, ya que ejerzo como enfermera y cuidadora. Somos 3 enfermeras para 85 ancianos».

Mara Pacheco (de espaldas) yendo casa por casa vacunando contra el covid.Mara Pacheco (de espaldas) yendo casa por casa vacunando contra el covid.

Pacheco es enfermera hace siete años. A los 28 terminó la primaria y a los 32 la secundaria, para empezar a estudiar enfermería. «Me costó mucho esfuerzo llegar a tener un título, no pienso tirarlo todo por la borda. Yo lo que digo es que en el vacunatorio trabajan personas que no están recibidas y que vacunan contra el Covid y otras como la triple viral sin tener experiencia ni autoridad. En el área de emergencias del 107 trabajan jóvenes que no son paramédicos, que sólo tienen un curso vaya a saber de qué».

Erika López es enfermera y hace 12 años que trabaja en la guardia de la Asistencia Pública de Villa María. Hasta que tocó fondo y desde febrero se encuentra con licencia psiquiátrica. «El trabajo se venía haciendo insoportable, porque el señor Trecco ponía a su gente, a personas disciplinadas y políticas, sin preparación ni estudios, pero que ocupaban nuestros lugares», exclama la ex jefa de guardia.

"El servicio de emergencias 107 está a cargo de una chica que hace un año era telefonista. La pusieron a dedo, no tiene preparación", denuncian médicos y enfermeros de Villa María.«El servicio de emergencias 107 está a cargo de una chica que hace un año era telefonista. La pusieron a dedo, no tiene preparación», denuncian médicos y enfermeros de Villa María.

«Este grupo de inexpertos -continúa López- se encargaba de calumniar y desprestigiar, echando culpas por cuestiones inventadas. A mí me hicieron la vida imposible, señalándome que había golpeado a una ‘referente’, algo que más ocurrió. Pero la palabra de esta mujer tenía otro peso y me fue hundiendo. De alguna manera, lo mío fue como una renuncia inducida», dice esta enfermera que se define como «una kirchnerista que no participo de actos políticos ni aplaudo cuando me lo ordenan».

López habla de la «inentendible llegada de unas 200 personas puestas a dedo y sin preparación» para reemplazar a gente graduada y capacitada. «Es gente que entró en la pandemia, premiada, porque ayudó a la elección del intendente Martín Gill. Pensá que hay personas que cuida pacientes y que ni siquiera leyeron un librito de primeros auxilios. Hay una chica que era telefonista hace un año y hoy maneja toda la coordinación del servicio de emergencia del 107».

Cree Erika López que no volverá en las condiciones actuales. «Este señor (Trecco) me mató en vida, mató mi carrera de enfermera a la que tanto di. Tengo 48 años y llevo doce como profesional. Empecé a estudiar después de los treinta y así me premian… A mí me corrieron de mis funciones porque necesitaban ese puesto para devolver un favor. Lo más triste es que se manejan con una impunidad que da asco, pero ellas no se sonrojan. Es tristísimo y penoso lo que está pasando».

Clarin

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