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Cristina Kirchner y Alberto Fernández cenaron en la Quinta de Olivos

Luego de la conversación telefónica de casi una hora que mantuvieron el domingo para consensuar el nombramiento de Silvina Batakis como ministra de Economía, el Presidente Alberto Fernández y Cristina Kirchner cenaron este lunes en la Residencia Presidencial de Olivos

Fernández y Kirchner no se veían personalmente desde el 3 de junio, cuando compartieron un acto en Tecnópolis por los años 100 años de la petrolera estatal YPF. Ese acto era esperado como un momento de reconciliación de los miembros de la fórmula presidencial, pero terminó con una intensificación del conflicto, luego de que la vice conminara al Presidente a «usar la lapicera», un modo de decir que tomara decisiones para poner a la economía en el sendero que ella misma prefiere.

Desde este domingo, cuando se conoció la conversación que comenzó con un mensaje por Telegram del presidente a Cristina y que derivó en una conversación telefónica de unos 50 minutos sin testigos, de ninguno de los dos lados de la línea, los equipos de comunicación del Gobierno difundieron que habían fijado un encuentro para este lunes.

Ese encuentro comenzó poco después de las 21 en el comedor de la Residencia de Olivos, y los funcionarios del Ejecutivo, tanto del ala albertista como cristinista, esperaban que sirviera para reencauzar la relación política entre el Presidente y la vice, que se deterioró de manera incremental desde la derrota electoral del oficialismo del año pasado.

Cristina K no fue a la ceremonia de jura de Batakis como ministra y, luego de salir de salir de su casa en Recoleta, pasó por su oficina de la presidencia del Senado y desde allí fue hacia la Quinta de Olivos.

Fernández, por su parte, había participado de la jura de Batakis y antes, de una reunión con Sergio Massa, con foto para distender y por la promulgación de la ley de Alivio Fiscal. Pasadas las 19, partió de la Rosada a Olivos en helicóptero.

El conflicto entre el Presidente y la vice había llegado a un pico de tensión el último sábado a las 6 de la tarde. En ese momento, mientras Cristina daba un discurso en Ensenada con críticas a la política económica, el ministro de Economía, Martín Guzmán, publicó en Twitter su renuncia, con una carta en la que se quejaba por las trabas que le habían puesto a su gestión los funcionarios cristinistas del área energética.

Este mismo sábado, Kirchner volvió a usar la metáfora de la lapicera en referencia a Juan Domingo Perón. Pero la agenda viró la atención a la renuncia de ministro más criticado por ella.

El último encuentro entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner

Luego de tres meses sin hablarse, Alberto Fernández y Cristina Kirchner compartieron el pasado 3 de junio un acto en Tecnópolis por los 100 años de YPF. Esa había sido la última vez que se habían visto, hasta que este lunes cenaron en la Quinta de Olivos.

En ese evento, el Presidente ocupó el centro del escenario, mientras que Cristina Kirchner se ubicó a su derecha. Junto a ellos dos estuvo Pablo González, presidente de la petrolera estatal.

Tras un breve discurso de González, tomó la palabra la vicepresidenta. Antes de cerrar, le habló directamente al Presidente: «Yo te dije, la otra vez cuando hice un documento, que vos tenías la lapicera. Yo lo que te pido es que la uses, la uses con los que tienen que darle cosas al país. Que no significa pelearse, significa que es necesario».

Tras el discurso de la vicepresidenta tomó la palabra Fernández. Fue una intervención mucho más corta, en la que al menos cinco veces hizo referencia a los dichos de Cristina y le dio la razón. «Como bien dijo Cristina, gobernar es administrar la realidad, y en la realidad acá y en cualquier lugar del mundo hay tensiones y conflictos», fue una de las referencias.

Mientras repasaba los 100 años de YPF, el Presidente volvió a dirigirse a la vice: «No soy de los que les gusta volver al pasado. Siempre repito esa frase de la ‘Cantata de los puentes amarillos’ de Luis Alberto Spinetta…. me río porque se que esta veta hippie mía a Cristina no le gusta».

Después de ese acto y tras la filtración de un WhatsApp, debió renunciar el entonces ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas.

 

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