Novedades

Desesperado pedido de los vecinos de Paranacito para que destapen arroyos

Aseguran que hace meses, muchos de los arroyos están tapados de camalotes que impiden la navegación. Algunos de quienes se encuentran varados en sus casas, se aventuran a caminar por el monte para llegar a lo de algún vecino que pueda superar el camalotal. Temen por la vida de ancianos que necesitan medicamentos. Las clases también estarían complicadas.

Hace dos meses, los vecinos del interior profundo del Departamento Islas del Ibicuy, que habitan el ejido municipal de Villa Paranacito, reclaman con insistencia y por todos los medios a su alcance, que la Municipalidad se encargue de destapar de camalotales o “trancas” (como les dicen en el lugar) los arroyos.

No es un capricho, literalmente es la única forma de conexión entre sus viviendas y el pueblo. Destacan que al ser lugares casi inhóspitos los que habitan, es vital que las vías navegables estén despejadas: “En mi caso, necesito hacer 40 minutos en lancha rápida o dos horas y media en pontón para llegar al pueblo para comprar alimentos y combustible”, dijo Pamela Beckbissinger, una mujer de 37 años que habita en el arroyo Santos Grande, al norte del ejido comunal.

“El problema es que con las trancas que hay en arroyo Mosquito, tengo que salir al Uruguay para llegar a Paranacito y es complicado navegarlo, hay que conocerlo, si hay viento es muy peligroso”, destacó para agregar que “mi madre, que es mujer mayor, tiene que arriesgarse, porque ella va al pueblo a buscar recetas médicas, no le queda otra. Lo que está pasando es un retroceso”, sentenció, recordando algunos las historias de inicio del siglo pasado cuando se habitó esa zona de la provincia.

María Agustina López, que habita el Arroyo Brazo Largo manifestó que junto a su familia hace dos meses que está encerrada en su casa. «No tenemos acceso al pueblo ni a un camino para llegar», contó con preocupación debido a que su madre «está con tratamiento psiquiátrico y de diabetes, necesita medicamentos».

La municipalidad en tanto comunicó a través de sus redes sociales (a las cuales les bloqueo los comentarios de sus lectores) que el barco que se encarga de remover troncos y camalotales está roto. Que en breve solucionarán el inconveniente de la embarcación y terminarán despejando las vías y remarcan además que trabajan incesantemente reclamándole a Hidráulica de la provincia para que les brinden “horas máquina”, para que el trabajo sea constante en los parajes de poca navegación.

Los problemas en algunos arroyos como el mencionado “Mosquito” o “Brazo Largo Arriba” se dan por la mencionada escasa navegación (lo que no implica que se deje a la deriva a los lugareños), la falta de dragado de esos vergeles y el olvido absoluto de limpiarlos de troncos de vez en cuando.

Mientras tanto se leen historias en las redes sociales de los isleños que remarcan vivencias fuertes como por ejemplo un hombre mayor que está aislado hace más de un mes junto a su esposa y que, machete en mano, encaró al monte tupido con las condiciones climáticas imperantes de casi 40°. A las 4 horas llegó descompuesto a lo del vecino más cercano donde debió ser asistido.

La escuela

A pocos días de comenzar los alumnos de primaria y secundaria la etapa de recuperación de saberes, tanto padres como profesores y maestros no saben qué va a pasar con las lanchas escolares que recogen a los estudiantes en los muelles de sus casas para llevarlos hasta las instituciones educativas. Desde la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (AGMER) del Departamento Islas confiaron que ven con preocupación lo que está pasando ya que “si se rompe una hélice, pueden pasar semanas para que el gobierno la arregle y esas semanas son de días perdidos. Además de que las embarcaciones de los lugareños son pequeñas para atravesar camalotales que en algunos lugares se ciernen sobre los arroyos por cientos de metros, por lo que de forma privada, los chicos no van a ir a la escuela”.

Enfoque Propio

compartir