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Edad plateada: ¿qué es lo más importante para ser felices?

Un sondeo a personas mayores de 50 años develó cuál consideran que es la clave de la felicidad y el bienestar.

Para algunos, son los “años dorados”, sin la ambición desmedida de la juventud ni las presiones o los mandatos. El término «generación plateada» o «silver» (en alusión a las canas) cobra mayor fuerza para nombrar a las personas mayores de 50 años, quienes están tirando abajo los estereotipos, los prejuicios, el edadismo y la mirada patologizante de esa etapa de la vida.

Los internautas que recurren a las lecciones y la experiencia de este grupo demográfico, en el que tantas cosas parecen adquirir otra perspectiva, publican videos cortos con las respuestas que los entrevistados dan a la pregunta: «¿Qué le dirías a tu “yo” más joven?«.  «Aprecia a tus amigos y familiares», «Sos especial, aprecia a los que ven eso en vos», «dile a las personas que quieres que te importan mucho».

La doctora Paula Hermida, investigadora adjunta del CONICET y profesora adjunta de la Segunda Cátedra de Psicología del Trabajo de la UBA, ha estudiado los efectos de la jubilación en adultos mayores de 60 años en Buenos Aires y resalta la importancia de las relaciones y su impacto en la salud mental individual.

“En las investigaciones realizadas por el equipo al que pertenezco, se observó que al momento de dejar de trabajar quienes se encuentran más satisfechos con sus redes de apoyo social, presentan un mayor bienestar psicológico«.

«A pesar de que diversos autores señalen que al envejecer nuestras redes de apoyo social disminuyen, muchísimos estudios destacan que esto no implica necesariamente que las personas se encuentren menos satisfechas con ellas. La calidad es más importante que la cantidad”, explica Hermida.

¿Qué es lo más importante para ser felices?

En ese sentido, en una encuesta en la que participaron 1.227 personas llevada a cabo por Círculo Ten, una comunidad digital de mayores de 50 años, un 86% contestó que las condiciones más importantes para ser felices son las relaciones profundas: la amistad y el amor, muy por encima de la situación financiera o el reconocimiento y la fama.

La situación financiera no deja de ser un factor de peso, pero contar con redes de apoyo es una prioridad para la mayoría. Es decir, el desafío de encontrar un balance entre el trabajo y los vínculos sexoafectivos y de amistad sigue presente. Con el aumento de la expectativa de vida a nivel mundial, la cantidad de personas que superan la edad jubilatoria y continúan trabajando es mayor que hace varias décadas.

Un informe de CEPAL de 2018 estimó que la población mayor a los 60 años se incrementará de 2017 a 2030 a un ritmo promedio anual del 3,5%, y que, “en el período de 2030 a 2060 lo hará en forma aún más acelerada, puesto que la tasa de crecimiento estimada para ese período es del 5,1% anual”. Y, aunque las estimaciones se realizaron antes de la pandemia por COVID-19, el coronavirus no parece haber revertido la tendencia en América Latina.

Al respecto, la investigadora indica que, además de diversas circunstancias como el aumento en el costo de la vida y los bajos ingresos de una parte de la población jubilada, “se ponen en juego otras cuestiones, asociadas a la falta de espacios de participación social para las personas una vez que se han jubilado”.

Hermida señala que, aún hoy, la presencia de expresiones edadistas y la invisibilización del colectivo de adultos mayores está presente. Esas expresiones pueden colarse incluso con actos bienintencionados. Basta con recordar el caso de la fanática de Villa Luro a quien los hinchas le compusieron la arenga “abuela, la-la-la-la-la” en plena fiebre mundialista, aunque ella indicara que no lo era, que no tenía nietos ni nietas.

María Cristina la vecina de Villa Luro que generó un cantico que se hizo viral: "Abuela la-la-la-la-la", aunque no tiene nietos. Foto: Mario Quinteros.María Cristina la vecina de Villa Luro que generó un cantico que se hizo viral: «Abuela la-la-la-la-la», aunque no tiene nietos. Foto: Mario Quinteros.

“La productividad, socialmente, se asocia al trabajo, a la generación de bienes económicos. De allí, alguien que no trabaja, puede ser visto como alguien que no es útil y, aún más, que resulta un peso económico para la sociedad. Esto es un gran peligro, que expone los múltiples prejuicios sociales existentes”, agrega Hermida.

Hacer amigos después de los cincuenta: un desafío

Algunas amistades se conocen “de toda la vida” y otras surgen en la mediana edad y se consolidan con el tiempo. Los buenos amigos son una de las piedras angulares en la calidad de vida de cualquiera.

Pero el sondeo arrojó que un 76% de los participantes cree que es muy difícil conocer a personas a su edad y que faltan instancias y lugares.

Hermida advierte: “El vínculo con otras personas es fundamental. Para las personas es estructurante, en todas las edades”. De allí que el aislamiento sea uno de los factores preocupantes. La investigadora señala, además, que “en diversos estudios se ha observado una correlación entre el aislamiento, la aparición de cuadros depresivos y el empobrecimiento en la calidad de vida”.

¿Cómo se puede hacer amigos después de los 50 o 60? La doctora aconseja que se evite realizar actividades “solo para interactuar con otros” si no generan interés en la persona. En cambio, y aunque pueda resultar muy desafiante, Hermida recomienda «poder encontrar cuáles son las cosas que me gustan. En esas actividades, seguramente, podré conocer a otras personas que tengan mis mismas inquietudes. Esto posibilitará construir nuevos vínculos”.

Un 73% de la población encuestada cree que la mejor manera de conocer personas es a través de alguna actividad en común; un 16% respondió que es mejor si son presentados por un amigo en común o un familiar; y un 11% confirma que ha conocido personas mediante el uso de redes sociales.

Cada vez son más los usuarios de las plataformas en línea y Paula Herrera, una de las fundadoras de Círculo Ten, afirma a Clarín que ese es uno de los objetivos a los que apunta el lanzamiento de la aplicación.

“Usamos la tecnología como un puente para conectar personas que de otra forma sería imposible que se conocieran, de distintos países y culturas, ampliando aún más las posibilidades de generar lazos y redes”, explica Herrera.

Es que, hoy en día, los espacios de encuentro no solo están en un lugar físico, sino también en comunidades virtuales, grupos con intereses mutuos, chats con decenas de miembros y páginas de redes sociales.

Clarin
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