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El Carnaval del País vivió su segunda noche con 15 mil espectadores en el Corsódromo

Según la Comisión del Carnaval, aproximadamente 15 mil personas presenciaron este espectáculo: ocho mil menos que en la noche inaugural del sábado pasado; pero una cantidad por demás aceptable si se tiene en cuenta el recambio de quincena y que históricamente las primeras jornadas siempre son dispares, y luego experimentan un aumento sostenible y constante.

Este año, el Carnaval del País dedica su edición 2023 al recordado dirigente del Club de Pescadores, Bartolomé Clemente “Tole” Luciano; un justo homenaje para un ser que ha sido solidario, con espíritu colaborativo y como coinciden quienes lo conocieron “una buena persona”.

La celebración de la alegría comenzó minutos antes de las 22, es decir, media hora más tarde de lo previsto y con un público que desde las tribunas comenzaba a impacientarse. Cuando a las 21:56 Silvio Solari, la voz del Corsódromo, dio la bienvenida con su toque tan particular que lo ha convertido en un sello distintivo y parte de la ceremonia del Carnaval del País, el público exteriorizó su adhesión casi incondicional a esta propuesta que elaboran los cinco clubes, pero que involucra a toda una ciudad.

Solari destacó que este es el carnaval más largo del mundo, les dio la bienvenida a los vecinos uruguayos que aprovechando que los favorece el cambio monetario vienen a disfrutar del Corsódromo; luego invitó a batir las palmas y llamó a festejar la vida que cada uno se debe y dio de esa manera la bienvenida a Gualeguaychú y al Carnaval del País. Y comenzó el tradicional conteo: 5, 4, 3, 2, 1… y desde los altos parlantes se interpeló: “¿Qué está pasando Gualeguaychú? ¿Qué está pasando en el Corsódromo? ¿Qué está pasando en el Carnaval?”. Fue cuando la comparsa Ará Yeví (Club Tiro Federal) comenzó a transitar los 500 metros de la pasarela compartiendo su propuesta “Indiferentes”. Luego fue el turno de Kamarr (Centro Cultural y Social Sirio Libanés) con su propuesta temática “Impulso, ¡un grito de conciencia!”. La tercera en desfilar fue Marí Marí (Club Central Entrerriano), con su tema “Enérgica”. En cuarto orden lo hizo la comparsa O’ Bahía (Club de Pescadores) con “O’Bahía Rock” y cerró la jornada, Papelitos (Club Juventud Unida) con su tema “León”.

La noche tuvo todos los condimentos de una celebración carnavalesca: un clima agobiante por el calor que se aplacó en las playas y en los distintos paseos que propone la ciudad; una noche que fue agradable y hasta con una brisa reparadora que permitió vivir plenamente este espectáculo que tiene características de escala industrial. La expresión no es una exageración si se tiene en cuenta las cinco comparsas protagonistas, las quince carrozas que deslumbran a propios y extraños, el talento de los 1.200 actores en escena, las más de 70 mil plumas que les dan color y encanto a las distintas propuestas artísticas y una inversión que es de casi 200 millones de pesos.

Es cierto que siempre encandila el carnaval de Río. Nadie podrá negar que el carnaval de Venecia tiene su tradición. Tampoco se minimiza –todo lo contrario- lo que se vive en el Norte andino que tiene una milenaria herencia. Pero, el de Gualeguaychú tiene una magia inconfundible, donde el arte se expresa para el embeleso visual y auditivo que hace mover a todos los cuerpos y donde nada queda inerte.

Son diez noches donde se vive una fiesta para todos -sin excepción y sin distinción-, y que se graba lo vivido en el corazón para ser transformado en memoria para toda la vida. Quien vivió el Carnaval del País siempre tendrá historia por contar.

Gualeguaychú es la Ciudad de los Poetas; la de las luchas ambientales casi épicas que recuerdan a David contra Goliat; es la ciudad de la industria, de la producción agropecuaria, del polo universitario, del comercio, los servicios y el turismo. Pero, en el verano se transforma en la ciudad del Carnaval. Es cuando el encanto (mejor dicho, el encantamiento) se instala en una noche de sábado y no se va hasta el último son que se escuchará el 25 de febrero.

El Carnaval del País hace vibrar a un pueblo durante las diez noches de verano; acaso se asemeja a un banquete colectivo donde se comparte la fascinación, el atractivo, la seducción de saberse receptores de las sensaciones que despierta la manifestación artística.

Las personas son público y protagonista al mismo tiempo; porque a las tribunas suben los sones de la pasarela, pero baja –como una devolución- el rítmico movimiento -casi oscilante- de los cuerpos; del mismo modo que estalla el reconocimiento con las palmas y maravilla el coro que se le hace a las canciones de las comparsas.

Ser público y protagonista al mismo tiempo es una vivencia que sólo en el Corsódromo “José Luis Gestro” se vive de una manera tan única como intransferible, y que ninguna crónica puede describir. Estar para vivirlo y contarlo para invitar a venir. No hay otra manera.

 

Ará Yeví: “Indiferentes”

 

En esta segunda noche se ratificó que todas tienen vocación de triunfo, que nadie escapa a la competencia y con sus más y sus menos, todas han mejorado respecto de la noche inaugural. Es muy prematuro para hablar de diferencias sustanciales, pero es oportuno para marcar fortalezas y debilidades, pero también la evolución en cada una de las propuestas.

Ará Yeví fue la primera en pisar la pasarela para presentar “Indiferentes”. Dirigida por Leandro Rosviar, su narrativa explica que, por el afán depredador, ávido de riquezas materiales, todo se ha destruido. “No hubo plantas ni árboles que dejaras en pie. En épocas de indiferencia, todo se acelera. Nuestra indiferencia nos destruyó, nuestra era llegó a su fin. ¿Será este el momento de abrir los ojos, mirar a nuestro alrededor?”.

Por eso desde su primera carroza sobresale un reloj que marca el tiempo al revés, como una forma de regresar a ese tiempo que permita una mejor prevención o evitar lo que se ha destruido,

“Seguimos pisando fuerte” se alentó desde la carroza de los músicos “para que tu vida sea una fiesta”. Con ellos salió el coreógrafo y bailarín Maximiliano Guerra y su esposa, la bailarina Miryam Barroso quienes se hicieron por unos instantes del Club Tiro Federal, pero en todo momento fueron el Carnaval del País.

El paso de Ará Yeví por el Corsódromo –que duró 44 minutos- despertó adhesión, especialmente los que transitaron los 500 metros de la pasarela en zancos, que denota no sólo un esfuerzo sino también un gran equilibrio.

Su vestuario como la coreografía también hicieron destacar a Ará Yeví, que honró su nombre porque en voz guaraní significa “tiempo de diversión” o “tiempo para divertirse”.

 

Kamarr fue “Impulso” y un grito a la conciencia

 

Dirigida por Mario Martínez, la comparsa Kamarr (Centro Cultural y Social Sirio Libanés) presenta el tema “Impulso, un grito a la conciencia” y narra que la especie humana lleva miles de generaciones habitando el planeta y utilizando sus recursos naturales a un ritmo descontrolado; y que la depredación y la contaminación avanzan. “La energía es el impulso fundamental para nuestras vidas; debemos tener conciencia para no destruir el equilibrio de nuestro planeta. Kamarr trae la energía más positiva y vital: ¡El carnaval!”, resalta temáticamente.

Por eso se destaca la carroza que exhibe –a manera de metáfora- cómo se ha mal utilizado los recursos y exhibe automóviles, torres de petróleo y el sistema que más destruye: el financiero especulativo y por eso los billetes de dólares.

“La Azul y Verde” ha evolucionado respecto de la noche inaugural; esta vez de mostró más compacta, con cuadros coreográficos mejor coordinados.

Su desfile se registró en 48 minutos, donde no hubo baches, aunque su estética no pueda percibirse –todavía- en su máximo esplendor.

 

Marí Marí trae “Enérgica”

 

La comparsa del Club Central Entrarriano está dirigida por Emanuel Pérez. A las 23:50 hizo su aparición en escena y con esta tercera comparsa el reloj que registra el tiempo del desfile quedó paralizado también para las otras dos propuestas que cerraron la noche.

Marí Marí presenta su tema “Enérgica”, y describe que “desde que la humanidad descubrió el fuego las energías naturales dominadas o dormidas bajo la tierra fueron arrancadas para dar luz, calor y velocidad. Una danza de alegría quiere volver a encontrarse, cantará el gallo y llenará de música el silencio. Marí Marí encenderá los motores del Carnaval y explotará con renovada energía desde el corazón litoral. En el viaje evolutivo de inmersiones y conciencias”.

Su aparición en escena despertó al público en las tribunas; parecía como que el Corsódromo realmente se encendía de nuevo para dar paso a la vivencia del Carnaval.

La Aplanadora hace también un tributo a la cultura ferroviaria que le da nombre a la entidad social y deportiva. Silvina “Bombón” Fernandes abre la pasarela con un ritmo que es puro arte y de alguna manera contagia a un público que no parará de danzar desde sus lugares.

“El Expreso Central Entrerriano” hace vibrar al público y simultáneamente exhibe propuestas muy bien logradas como a la ya elogiada máquina ferroviaria, también se lleva todas las miradas el automóvil antiguo y la pareja que viaja en él.

La carroza de los músicos ha sido otro acierto de esta comparsa y no fue casualidad que a las 00:27 el Corsódromo se hiciera uno en una pluralidad y diversidad de voces, cuando las 15 mil almas comenzaron a corear a capela “Marí Marí, soy yo”.

 

O´Bahía es “Rock”

 

O´Bahía (Club de Pescadores) está dirigida por Fabián Scovenna y este año propone el tema “Rock”. En su narrativa se explica que “se oye un estrepitoso sonido que golpea tu pecho haciéndote vibrar. Avanza a paso firme desafiando sentidos y límites; llegando a cada rincón del planeta e invadiendo esta ciudad. Es la fuerza de la guitarra que seduce a la musa del carnaval para que un nuevo estilo musical inicie; se fusionan y emerge desde esta noche el O’Bahía”.

Si bien deslumbra la carroza de la moto y que al mismo tiempo se rinda una especie de homenaje a Elvis Presley y su clásico “Jailhouse” (“Rock de la cárcel”), hay que admitir que en rigor hay poco de rock y nada de la música de Memphis.

Sus espaldares como gran parte de sus cuadros coreográficos han mostrado una notable evolución respecto de la noche inaugural.

Su batucada y especialmente la última carroza con el Punk son un muy buen cierre para esta comparsa que comienza en menos y va mejorando a medida que transcurre su desfile. Justamente, su número final no deja duda sobre el talento desplegado. Especial mención merece el guitarrita que se hace uno con los sones de la batucada y entre todos brindan un espectáculo inimitable que es ovacionado con admiración.

 

Papelitos es “León”

 

La comparsa del Club Juventud Unida es dirigida por Juan Villagra y propone la temática titulada “León”.

Ellos mismos explican que “León es un niño curioso y soñador, oriundo del barrio del Oeste, que solía pasar gran parte del día en la Biblioteca López Jordán, perdido en cientos de aventuras conectadas entre sí. Tenía un don muy especial, daba vida a las historias que leía, transformando la biblioteca en su reino maravilloso. Papelitos quiere despertar ese León que nos permite liberar nuestras ganas de soñar”.

La comparsa del Decano está muy bien contada y sus distintas carrozas como cuadros logran un equilibrio que le permite al público sentir que son la alegría y que realmente es tiempo de carnaval.

La última carroza presenta un cálido homenaje a Juan Carlos “Juancho” Martínez, declarado por el Concejo Deliberante como “Ciudadano Destacado de la Cultura”. Es emocionando escuchar a la tribuna cantar “tu corazón es de la gente” y que el pensamiento busque y encuentre a “Juancho” Martínez.

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