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El Estado se queda con el 57% de las divisas generadas por la siembra de soja

Las retenciones y los impuestos a nivel nacional y provincial terminan representando alrededor del 57% de las divisas generadas por la producción sojera en la Argentina, según un estudio realizado por productores.

De acuerdo con ese trabajo, los distintos niveles gubernamentales se quedaron con US$ 1.020 por hectárea de soja, de los US$ 1.792 generados.

Así, el agricultor se llevó sólo 131,89 dólares -un 7,4%- mientras el Estado se quedó con el 57%, y el resto se distribuyó en los costos e infraestructura.

El análisis fue realizado por un equipo del productor, contador y ex funcionario del gobierno anterior, Néstor Roulet, sobre los datos de la última campaña 2020-2021 en la provincia Buenos Aires, tomando un campo propio.

En territorio bonaerense, a 300 kilómetros de los puertos rosarinos, US$ 591,32 por hectárea se destinaron al pago de retenciones, de acuerdo con esos cálculos.

En tanto, 428,91 dólares correspondieron a Ganancias, Impuesto al Cheque y Bienes Personales, además de tasas e impuestos inmobiliarios a nivel provincial.

El Estado se quedó en la campaña agrícola que acaba de finalizar con casi el 57% de lo que generó una hectárea con soja en campo propio en la provincia de Buenos Aires, una de las principales productoras.

De US$ 1.791,9 por hectárea en un establecimiento en territorio bonaerense a 300 kilómetros de los puertos rosarinos de exportación, el Estado se llevó por retenciones y otros tributos US$ 1.020.

En la otra punta, el productor -descontados todos los impuestos y costos (después del margen bruto)- se quedó con un magro 7,36%, o US$ 131,89 por hectárea.

 

Desglose

 

De acuerdo con los cálculos de Roulet -ex vicepresidente de CRA-, US$ 591,32 por hectárea correspondieron al tributo por retenciones, ya que el grano de soja paga 33% de derechos de exportación.

En tanto, 428,91 dólares por hectárea fueron para Ganancias, Impuesto al Cheque, Bienes Personales, además de tasas e impuestos inmobiliarios a nivel provincial.

Del análisis se desprende que, mientras el Estado en todos sus niveles se quedó con casi el 57% de lo que generó una hectárea de soja (los US$ 1791,9 por hectárea), el productor tuvo en ese caso de campo propio un resultado de US$ 131,89 por hectárea: se trata de un 7,36% sobre lo que genera la hectárea de soja producida.

Para tener en cuenta, además del costo impositivo de los tributos (desde retenciones a tasas municipales) el productor afrontó el costo de producción.

Desde labores a insumos, la cuenta dio 535,03 dólares por hectárea, a esto se agregaron 80 dólares por hectárea de costo de infraestructura.

«En la Argentina hablar de ganancias extraordinarias teniendo en cuenta el margen bruto de un cultivo (antes de impuestos) es realmente tener una ignorancia de los números de la producción, ya que recién descontado el costo impositivo e infraestructura en el caso de campo propio podemos tener el resultado final«, consignó Roulet.

También señaló que «ganancia extraordinaria es la que obtiene el Estado. Mientras el productor invierte y arriesga alrededor de US$ 1.000, el Estado se queda con la mayor parte de los ingresos de dólares que originan tanto una hectárea de maíz como de soja».

En el caso de la producción en campo alquilado, de lo generado por una hectárea de soja US$ 714,68 fueron para el Estado (retenciones, impuesto al cheque e ingresos brutos), mientras que el productor se quedó con US$ 121,44 por hectárea.

A esto se llega tras invertir US$ 933 por hectárea entre costos de producción y alquiler.

«Si en campo alquilado el productor, a pesar de tener este año un excelente precio internacional y un buen rinde promedio, saca alrededor del 10% anual del dinero invertido (US$ 933), es totalmente ilógico decir, con todo el riesgo que implica esta producción, que el sector tiene una ganancia extraordinaria», advirtió Roulet.

NA
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