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El regreso de Daniel Scioli, el hombre que destruyó la provincia de Buenos Aires

Daniel Scioli terminó de hacer las valijas y de despedirse de la amplia gama de funcionarios, empresarios y legisladores que conoció en Brasil. El lunes asumirá el ministerio de Producción con el objetivo de darle un perfil internacional a la cartera y buscar lazos en el exterior para potenciar el trabajo de pymes y de grandes empresas.

Esa fue la propuesta que le presentó a Alberto Fernández al serle ofrecido el nuevo ministerio: “Voy a darle un vuelo internacional al ministerio y a potenciar en el mundo la producción argentina”. Sin embargo, fiel a su estilo, no fue crítico con Matías Kulfas. Sólo se planteó abordar una etapa superadora.

Para Scioli, la despedida con Bolsonaro sería la frutilla de la torta del óptimo trabajo que hizo como embajador en Brasil. En los últimos días se despidió del canciller Carlos Franca que lo recibió en el palacio Itamaraty con todos los honores. En la cancillería de Brasil recibió una condecoración y lo despidió el grupo de embajadores latinoamericanos que compartió su actividad en Brasilia.

También Scioli mantuvo encuentros de despedida con varios altos funcionarios del gobierno y dirigentes políticos de distintos partidos. En sus últimos días diseñó una apretada agenda con empresarios, con representantes de la poderosa FIESP de San Pablo y con el presidente para Latinoamérica de Whirpool, al que convenció en 2020 de ampliar producción en Argentina. Próximamente se inaugurará en Pilar una producción de 300 mil lavarropas, del que el 70 por ciento se exportará.

Scioli también estuvo reunido con el presidente y el consejo directivo de ANFAVEA, que representa toda la industria automotriz de Brasil. Y recibió muchos llamados de empresarios que tienen inversiones en Argentina como GM, Electrolux, Dow, Havaianas.

“Esto es el fruto que recogí de mi gestión y no lo voy a perder. Hay que darle una impronta internacional al ministerio de Producción para sacar a las empresas argentinas al mundo”, enfatizó en uno de esos encuentros.

En su estrategia de proyección internacional del ministerio Scioli trabajará codo a codo con un viejo conocido, José Ignacio de Mendiguren, titular del BICE, entidad que fomenta préstamos a empresas interesadas en la exportación. Y mantendrá estrecho contacto con los embajadores extranjeros que tienen mucho interés en la producción argentina.

El nuevo ministro cree que tanto en industria como en minería hay mucha tarea atrasada en el plano internacional. Una de sus prioridades será conseguir más inversores extranjeros para el área del litio y buscará reforzar la producción local para exportarla al mundo.

Scioli aseguró que no desmantelará el equipo de trabajo que dejó descabezado Kulfas. Esto es: la secretaría de Industria, Economía del Conocimiento y Gestión Comercial Externa, que ocupa Ariel Schale –ex funcionario suyo en su etapa como gobernador-; la de Pymes y Emprendedores, con Guillermo Merediz, y la de Minería, al mando de Fernanda Ávila.

En cuanto al equipo, con el paso de los días aparecerán sorpresas y novedades. En su entorno aseguran que tiene un as bajo la manga para darle un salto de calidad. Pero, por ahora, nadie suelta prenda.

Luego de su tristemente recordada gestión al frente de la gobernación de la provincia de Buenos Aires, bañada de hechos de corrupción, y tras un breve paso por la embajada de Brasil, volvió Daniel Scioli. Como siempre, con fe y con esperanza.

 

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