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El sorprendente gen argentino en el fútbol de Malvinas: para el dueño de la pelota en las islas, Messi es el mejor de todos

Se llama Troyd Bowles y organiza la competencia y dirige una selección que no reconoce la FIFA. Se fue a probar a Inglaterra, pero no pudo ser profesional.

Era domingo. La pantalla de Argentina Televisora Color -ATC- dejaba ver cómo Diego Maradona -el que había costado 10 palos verdes- salía a la cancha con la camiseta de Boca. La antena repetidora más cercana permitía sintonizar los partidos del torneo Nacional o Metropolitano que organizaba por entonces la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). En 1981 la globalización todavía era un tránsito lento y Maradona un jugador territorial, exclusivo de los estadios o encerrado como el genio de la lámpara en las pantallas de tubo de los televisores que se sintonizaban girando una rosca.

Faltaba poco para el Mundial de España, la Argentina tenía una sola estrella bordada junto al escudo de la AFA. Todo lo que se podía saber de fútbol estaba en revistas, diarios, se escuchaba en la radio o lo que ofrecía la pantalla, eran apenas pinceladas. Para un futbolero nacido en las Islas Malvinas, el único contacto inmediato con noticias de la pelota, era la vía argentina. En ese entonces, los vecinos continentales no generaban urticaria. La televisión pública estaba sembrando algo en la Isla que germinó mucho tiempo después, incluso, pese a la guerra.

Era domingo, entonces, y Troyd Bowles estaba de visita en una casa donde se hablaba castellano y vivía su compañero de banco de la escuela. Veía a Maradona por primera vez, mucho antes de que se convirtiera en barrilete cósmico. “Oh mother, oh mother; I have seen Maradona” podría haber cantado, si no fuese porque en su habitación no se colgaba otra cosa que láminas y banderines del Liverpool, el club de sus amores. Soñaba con ser futbolista como Kenny Dalglish, el escocés de ese club tan lejos de su casa que apenas conocía por fotos. Aunque se subiera al techo, la antena no agarraba la BBC Television del Reino Unido. Nació allí igual que su madre, padre y algunos de sus cuatro abuelos. Ninguna familia argentina de la plataforma continental vivió tanto en Malvinas como los Bowles.

“Es probable que el rival haya sido River”, recapitula poco más de cuatro décadas después el dueño de un recuerdo en colores, que para casi todos es blanco y negro. El escenario, un living como cualquier otro de una casa futbolera. En este caso, la de un funcionario de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) que se había mudado junto a su familia a las Islas Malvinas para desarrollar allí cuestiones de la empresa estatal.

Troyd Bowles, el hombre del fútbol en Malvinas. FOTO TWITTERTroyd Bowles, el hombre del fútbol en Malvinas. FOTO TWITTER

Ese mundo que conjugaba ATC e YPF en las Malvinas y una embarcación que una vez por semana llegaba del continente con provisiones para los habitantes de Malvinas, se terminó en 1982, precisamente el 2 de abril. Después de la guerra a nadie del archipiélago le interesó sintonizar el canal argentino. Nada que pueda llegar del continente, desde entonces, es bienvenido.

Sin embargo algo quedó. Troyd Bowles, aquel chico que vio a Maradona por TV, creció, quiso ser futbolista y se embarcó para llevar su sueño a Port Vale, Inglaterra. Volvió a Falklands -así las llama- sin los resultados esperados, aunque al poco tiempo fue convocado por la selección para representar a Las Islas en los Juegos de Invierno que se organizan cada dos años en la zona nórdica de Europa. Tras dejar la actividad, que nunca fue profesional, se convirtió en el hombre del fútbol en su tierra.

Dos futbolistas posan en Malvinas con la camiseta de la "selección" de las islas. FOTO: INTERNETDos futbolistas posan en Malvinas con la camiseta de la «selección» de las islas. FOTO: INTERNET

Para la FIFA, la liga isleña no tiene relevancia. No existe en ese mundo del fútbol organizado. Pero el sentido de pertenencia puede más que la indiferencia y hay futbolistas para representar con convicción sus colores: pecho rojo, una banda azul que la cruza como River o Banfield, con la zona de cuello y hombros en blanco. La camiseta tricolor con los colores de Reino Unido es 100 por ciento polyester y se consigue en la tienda oficial a 28 libras esterlinas, unos 36 dólares, que al cambio argentino redondea en 4.300 pesos más impuestos y gastos de envío.

Hoy, Troyd Bowles es el hombre detrás del fútbol de La Isla. Responde en “the official Facebook Page for Falkland Islands Football”, que “incluye fútbol juvenil, fútbol sala, liga de fútbol y la selección nacional”, según la aclaración en la descripción de la red social oficial. Es un Chiqui Tapia, sin necesidad de un Scaloni. Es piloto y suele postear paisajes desde las alturas que permiten una vista poco explorada. Con el tiempo, sumó el golf a su rutina deportiva.

El seleccionado es local en la base militar y suele medirse con los equipos que se arman a bordo entre los marines. El principal problema que tiene Bowles para darle competitividad al seleccionado es que muchos jóvenes se pasan entre los 16 y 22 años en universidades del Reino Unido. Actualmente, cuenta con un plantel de entre 10 y 15 futbolistas sub 23 que pondera. Los viene trabajando desde 2016, cuando los llevó a Punta Arenas y jugaron cinco partidos a lo largo de una semana contra combinados de dos escuelitas de fútbol de colegios de tradición alemana y británica instalados en Chile.

En invierno -que es largo y crudo- el fútbol es bajo techo. Cancha chica y así en 2019 antes de la pandemia hubo 10 equipos y se contaron casi 90 futbolistas. Pero no únicamente de nativos. En las últimas competencias bajo techo, además de los isleños ficharon futbolistas de InglaterraEscociaChileSanta HelenaPerúEcuadorBosniaFilipinasZimbabwe Canadá. La liga local actualmente está compuesta por cuatro equipos que juegan 11 contra 11: CFL HuntersFortuna MustangsFic Rangers y JKM Red Sox, los últimos campeones.

Las camisetas de los cuatro equipos que conforman la liga local isleña. FOTO INTERNET
Las camisetas de los cuatro equipos que conforman la liga local isleña. FOTO INTERNET

Entre 1970 y 2000, el partido que paralizaba Las Islas era Stanley -ahora Falklands– contra HMS Enduranceel equipo del barco con que la Armada Británica patrulla el Atlántico Sur. Cada verano cuando el Endurance anclaba en el puerto, se jugaban una serie de tres partidos llamados Shield Matches. En el nuevo milenio, el clásico es otro: ahora el partido es con el combinado militar, es decir la selección de mejores jugadores de la marina inglesa. Contra los Combined Services, pero el partido es uno solo. A veces, juegan la serie de tres como en las mejores épocas.

El último gran partido disputado en La Isla fue ante Inglaterra C, una selección de futbolistas que compiten en la última categoría que organiza la federación inglesa de fútbol. Cómo si fueran los mejores de la Primera D o liga local de acá. Perdieron 3 a 1. Casi siempre pierden. Allí, los chicos que quieren ser futbolistas tienen sueños más mesurados. A nadie se le ocurriría soñar con jugar en la selección y después ganar un mundial. No hay registros de futbolistas isleños como profesionales en alguna liga. Solamente el hijo -nacido en Inglaterra- de un isleño fue arquero suplente en el ascenso inglés en la década del 80 y un chileno que jugó para el seleccionado de Las Islas durante 15 años, que fichó en un equipo filial en Santiago. Los casos de éxito en el fútbol de La Isla son apenas contactos estrechos.

Bowles y su otra pasión, el golf. FOTO TWITTER
                                        Bowles y su otra pasión, el golf. FOTO TWITTER

Bowles tiene la diplomacia y distancia suficiente para dejar claro -sin siquiera mencionarlo- que su ascendencia es británica. También, que la referencia regional es Chile y no la Argentina. Pero lo traiciona su gusto por el fútbol y aparecen esas inconfundibles huellas argentinas. Tal vez, sea uno de los pocos que pueda separar las cosas en La Isla: sabe que los jugadores más deslumbrantes están al Oeste, justo en el continente y antes de cruzar la cordillera. “Vi jugar a Maxi Rodríguez en Newell’s antes de su retiro”, dice al pasar. “Fue muy popular en Liverpool”, aclara para que no se interpreten sus dichos como un devoto del fútbol argie.

Las señales de televisión satelital que llegan a Las Islas no tienen los problemas de la diplomacia a la hora de segmentarlos como clientes. A los habitantes de la región menos poblada de America del Sur, les llega la programación latinoamericana. Sin vueltas.

En una charla escrita con Clarín, y con el traductor de Google como interprete, Bowles intercaló referencias de futbolistas argentinos. Como al pasar y con sutileza, suelta apellidos con CH, acentos y otras propiedades del castellano. Pensar que fue el propio Diego quien dejó esa huella, permite imaginarlo jactancioso, equilibrando el reclamo por la soberanía y ofrendando una pelota, sin manchas (de sangre).

-¿Te atrae algún equipo argentino?

-Conozco a la mayoría de los equipos de Primera División. Tenemos ESPN latinoamericano y Fox, por lo que está disponible. Pero para ser honesto, no: generalmente, suelo seguir un poco a los equipos chilenos en la Copa Libertadores. Veo la Premier League y La Liga.

-¿Cómo son las cosas en Las Islas hoy: pueden separar las cuestiones políticas y disfrutar, por ejemplo, de Messi?

-Esto es complicado. El hecho de que Argentina todavía reclame la tierra que llamamos hogar dificulta que la gente de aquí separe completamente el deporte y la política. Nací aquí y he hecho mi vida aquí, al igual que mis padres y sus padres antes que ellos. Los abuelos de mi madre incluso nacieron en las Malvinas. La familia de mi madre era agricultora, se ganaban la vida en un entorno agrícola hostil y trabajaban para mejorar la tierra. Mi padre es carpintero y construyó muchas casas en las islas durante los años 60, 70 y 80. Esta es nuestra casa, pero tenemos un vecino muy grande que la reclama como suya y ha intentado usar la fuerza para tomarla. Eso está en mi memoria viva.

-¿Maradona o Messi?

-Creo que hay una diferencia incluso entre los sentimientos hacia Maradona y hasta Messi. Maradona estaba en su apogeo cuando las tensiones con Argentina estaban en su peor momento. Todo el mundo sabe lo bueno que era, ¡Pero no creo que encuentres demasiados habitantes de Falklands que sean admiradores de él! Messi es diferente, no se mete en cuestiones políticas. Es mucho más fácil apreciarlo por el futbolista maravillosamente talentoso que es. Desde mi punto de vista, esto es personal, es el mejor jugador que he visto. Soy fan del Liverpool y Kenny Dalglish y John Barnes fueron mis inspiraciones cuando era niño, Messi es casi la combinación perfecta de los dos.

-¿De qué te fuiste a probar al Port Vale, de qué jugabas?

-¡Todavía juego un poco, pero ahora tengo 48 años, así que mis piernas ya no están tan en forma! Jugué en la banda derecha cuando era adolescente y luego pasé a un papel de mediocampista ofensivo. Más de “número 10” hasta los 30 años. De ahí en adelante he jugado principalmente como central. Más tipo Mascherano que un Virgil Van Dijk … no muy alto y sin cabezazo.

Troyd no se lo explica. Admira a Messi. Se pone en el cuerpo de Mascherano para definir su función dentro de la cancha. Tiene ojos para distinguir a Maxi Rodríguez con la rojinegra: Rosario siempre estuvo más cerca que Anfield. Si no fuera porque lo hace en inglés, habla de fútbol como cualquiera en estas tierras. La pertenencia, tal vez, esté anclada más allá de los límites geográficos y la dinámica del fútbol, acaso, ofrezca una soberanía impensada.

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