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En medio de la discusión por el ajuste en el Presupuesto 2023, el Gobierno mantiene gastos insólitos

Los recortes abarcan a buena parte de los ministerios, pero la Casa Rosada destina este año importantes sumas en viáticos, encuestas, catering y remodelación de oficinas.

Los días previos a la media sanción en la Cámara de Diputados del proyecto de Presupuesto 2023 estuvieron marcados por una fuerte discusión entre el oficialismo y la oposición por el ajuste en áreas sensibles.

La oposición acusaba a la Casa Rosada de recortar un 15% el presupuesto en Educación y un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) alertaba sobre recortes del 11,3% en Programas de Niñez y Adolescencia. El mismo documento señalaba una reducción en los ingresos de la Tarjeta Alimentar en torno al 24% y una baja de 2,6 puntos en la Asignación Universal por Hijo (AUH).

Aunque la Casa Rosada salió a negar este ajuste, las modificaciones que se emitieron a último momento en el dictamen del Presupuesto demuestran que existía una reducción en áreas clave. Se reforzaron las políticas alimentarias ($101.089 M); asignaciones familiares ($90.830 M); Gestión y Asignaciones de Becas a Estudiantes ($59.542 M) y se dispuso un envío extra para comedores en la provincia de Buenos Aires ($12.969 M), entre otros.

Así, aunque se subsanaron algunas de estas cuestiones, el Presupuesto 2023 contempla ajustes en términos reales que abarcan a buena parte de los ministerios. Pese a esto, el Gobierno sostiene una extensa lista de gastos que van desde viáticos hasta catering y remodelaciones en oficinas del Estado que chocan con estos recortes en áreas sensibles, tal como la reducción del 37% en el presupuesto que el Ministerio de Cultura le asigna al fomento y apoyo económico a las bibliotecas populares o la baja del 14% que el Ministerio de Trabajo aplicó a Asistencia a la Inserción de los Trabajadores con Discapacidad.

 

La Oficina del Presupuesto del Congreso de la Nación señaló que la inflación no será del 60% sino del 76% y es allí donde aparece el real ajuste. La reducción responde a intentar cumplir con las metas pactadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Ajustes en áreas sensibles, pero gastos polémicos por millones de pesos

Si de gastos polémicos se habla, un análisis que TN realizó del sitio COMPR.AR -un portal en el que se pueden ver las compras de los diferentes organismos del Poder Ejecutivo Nacional- determinó que en los últimos tres meses se gastaron $75 millones en catering para ministerios y otras dependencias.

A modo de ejemplo, el 6 de octubre, la Secretaría General de la Nación destinó casi $10 millones al servicio de catering aéreo para los traslados del Presidente y autoridades del Poder Ejecutivo. La carta incluye salmón, lomo, diversos postres y bebidas.

En el Presupuesto 2023 tampoco se contemplan recortes en gastos del personal estatal, que de hecho subirá un 0,4%. Son unos 3 billones de pesos.

Un informe de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) marcó que en el presupuesto 2023 para el Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat se reduce en un 22%, mientras que se contemplan ajustes en Viviendas y Urbanismo que trepan hasta el 32%.

Meses antes de que se debatiera el ajuste en el Presupuesto 2023, el Tesoro Nacional ya había recortado las transferencias previstas al Programa Procrear por unos $50 mil millones. Se trata de la iniciativa de Gobierno que construye viviendas sociales para los sectores más postergados. Mientras se acortaba su presupuesto, esa misma cartera -que en aquel entonces estaba bajo el ala de Jorge Ferraresi– remodelaba sus oficinas con trabajos de renovación de sus estructuras, mobiliario y pintura.

El Gobierno destina menos plata para las viviendas sociales, pero remodela las oficinas del Ministerio de Desarrollo Territorial

Un gasto que representó unos 35 millones de pesos a cambio de la renovación de los pisos 3, 4, 5, 6, 7 8, 9, 10, 11, 12 y 13, en donde se remodelaron los cielorrasos, se realizó trabajo de pintura, carpintería, colocación de vidrios y nueva instalación eléctrica, entre otras tareas.

Otro de los gastos que no se achicó este año fue el de las encuestas. El Gobierno gastó en la medición del humor social unos $60 millones a través de la contratación de numerosas consultoras mediante un acuerdo marco que suscribió la Secretaría de Innovación de la Jefatura de Gabinete.

Si se tiene en cuenta que el Presupuesto 2023 contempló un panorama de inflación del 60%, pero que la Oficina del Presupuesto del Congreso la estimó en 76%, el ajuste real sobre los ministerios arroja estas cifras: Turismo (-20%); Salud (-14%); Transporte (-12%); Mujeres, Género y Diversidad (-10%); Ambiente (-9%); Cultura (-6%); Seguridad (-5%); Trabajo (-4%) y Desarrollo Territorial (-3%), entre otros.

Antes de que el Gobierno le asignara nuevas partidas a Educación, un informe privado había señalado que el recorte en esa cartera rondaba el 15%. Las autoridades salieron a desmentir la noticia, pero internamente aceptan que hay ajuste en las cuentas, en especial en las transferencias a las Universidades.

Fuentes oficiales consultadas por este medio intentaban ensayar alguna explicación para estos ajustes. En Salud aseguraban que se debía a que ya no había gastos extraordinarios por la pandemia de coronavirus, o la decisión de achicar en un 39% los recursos del plan PreViaje al sostener que el turismo ya mostró signos de recuperación y el argumento de que Transporte ya no contará con las partidas destinadas al subsidio.

Como sea, el Poder Ejecutivo también gastó este año más de $2000 millones en viáticos y pasajes: TN había revelado que en sus viajes internacionales el presidente Alberto Fernández había destinado más de $11 millones en hoteles.

 

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