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Estados Unidos confirmó que donará más vacunas, pero no se sabe si llegarán a Argentina

El virus no distingue en qué país está. La estrategia debe ser inclusiva».

Con esa frase, Gayle Smith, coordinadora del Departamento de Estado para la Respuesta Global al Covid y la Seguridad Sanitaria de Estados Unidos, confirmó que el país de Joe Biden donará al mundo más vacunas contra el coronavirus.

Pero este jueves, en una audioconferencia desde Washington a la que accedió Clarín, no dio precisiones sobre si esas nuevas donaciones llegarán a Argentina.

Tampoco hubo cifras generales para Latinoamérica. No se sabe ni cuántas vacunas donarán ni cuándo llegarán a los países que más las necesitan en la región.

Estamos en la lista de candidatos. Pero competimos con los azotados países de África, que presentan niveles bajísimos de vacunación. Si sucede, a la Argentina podrían venir más vacunas de Moderna -que se sumarían a las 3.500.00 ya donadas- y dosis de Pfizer -que se acoplarían a las que, se estima, llegarán en septiembre-. Pero entre la nueva tanda de donaciones prometidas también están las unidosis de Janssen.

Cabe recordar que este miércoles el Ministerio de Salud de la Nación anunció que la vacuna de Moderna, con tecnología de ARN mensajero, será aplicada como alternativa, al igual que la AstraZeneca, ante la falta del segundo componente de Sputnik V. Y la secretaria de Acceso a la Salud, Sandra Tirado, adelantó que las dosis de Pfizer que lleguen al país también servirán para la combinación de segundas dosis.

El presidente Joe Biden había dicho este martes que Estados Unidos envió más de 110 millones de dosis de vacunas contra el coronavirus a más de 60 países, y que eso pone al país 1º en el ránking de los donantes de vacunas. “Una demostración de que la democracia cumple”, aseguró. La carrera de la donación es contra China Rusia.

“Tenemos vacunas para todos y cada uno de los estadounidenses, y al mismo tiempo, es de interés nacional poder compartir algunas de nuestras vacunas con el mundo”, dijo Biden y agregó: “Mientras el virus siga haciendo estragos fuera de Estados Unidos, habrá más posibilidades de que a nuestro territorio lleguen nuevas variantes potencialmente más peligrosas”.

Biden hizo esas declaraciones desde la Casa Blanca, después de rogarles a sus ciudadanos que se resisten a vacunarse, frente a la ola de variante delta que azota en el país. Como ya pasa en la ciudad de Los Angeles, donde las terapias intensivas comienzan a llenarse de pacientes.

Tras los dichos de Biden, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) pidió más vacunas para Latinoamérica, que tiene «solo el 18 % de población vacunada».

En República Dominicana, por ejemplo, las vacunas donadas por Estados Unidos debían haber llegado en junio. Ante la consulta sobre esa demora, en la conferencia la funcionaria mencionó los problemas legales que, en el caso de Argentina, se transformaron en laberinto por el que hubo que salir por arriba.

«Algo que aprendimos es que donar vacunas es algo complicado. Hay normas regulatorias sobre las que tenemos que trabajar con los gobiernos antes de que las vacunas sean embarcadas. Para que estemos seguros de que el tipo de vacuna que se provea esté aprobada en ese país. Hay un número de pasos legales en cuanto a seguridad. Vamos de a uno por uno, con cada gobierno, con sus representantes, nuestros expertos y abogados, antes de que las vacunas sean empaquetadas y enviadas», respondió Smith.

«Haremos todo lo que podamos para extender las cobertura de vacunas. Y, a la vez, mientras respondemos a esto por el coronavirus, (la intención es) asentar el terreno sobre cómo el mundo debe estar preparado para una próxima pandemia«, sostuvo Smith, en referencia a la inclusión de los países en desarrollo en el planeamiento del acceso actual y futuro a más vacunas. Ese terreno debe ser «eficiente, efectivo, inclusivo» y comprensivo en cuanto a las diferencias entre cada país.

Respecto a la duda -quizá la principal, que pisó fuerte en Argentina cuando la negociación entre el Gobierno y Pfizer quedó trabada- la funcionaria estadounidense remarcó que Biden realiza estas donaciones «como una acción humanitaria», sin «condiciones ni requerimientos» y totalmente «gratis». «El objetivo es vacunar a todos lo más rápido que podamos», cerró.

Las vacunas prometidas

En junio, Biden compró 500 millones de dosis de Pfizer para repartir por el mundo. Anunció que las primeras 200 millones de dosis se distribuirán a lo largo de este año. Antes, ese gobierno había asumido el compromiso de donar al menos 80 millones de dosis de vacunas para fines de junio. Esa cifra se superó y seguirá creciendo.

Estados Unidos ya donó más dosis que los otros 24 países donantes juntos, según los datos oficiales de las Naciones Unidas que Biden se encargó de remarcar este martes.

Las vacunas donadas por Estados Unidos son gratuitas “sin favoritismos ni condiciones”, dijo Biden lanzando un evidente dardo a Rusia y China, embarcadas a pleno en la “diplomacia de las vacunas”.

El martes, la Casa Blanca anunció que las dosis se compartieron a través de Covax, la iniciativa de distribución equitativa de vacunas que lleva adelante la Organización Mundial de la Salud (OMS). La mayoría de las dosis se fabricaron en Estados Unidos y se enviaron a países que actualmente tienen problemas graves por rebrotes: Bangladesh, Colombia, Indonesia y Filipinas.

África, el continente más rezagado en vacunas, recibió muy pocas dosis de Estados Unidos. Por eso las preguntas durante la conferencia de prensa de este jueves apuntaron a cuándo llegarían más.

«Pronto. Covax tuvo problemas con la entrega en África. Estamos en contacto con Pfizer para solucionarlo junto a la Unión Africana», fue la respuesta de Jeremy Konyndyk, director ejecutivo del Equipo de Trabajo sobre Covid-19 de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo (USAID). Detallaron que ese continente podría recibir 400 millones de dosis de la vacuna de Johnson & Johnson. El resto de los habitantes que aún no se vacunaron en ese país recibirán otras marcas a través de Covax.

Clarín

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