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Fobia social: en qué se diferencia de la timidez, cuáles son sus síntomas y claves para manejarla

Muchas veces se confunde con timidez, pero este trastorno puede ser muy limitante. Un ejercicio práctico.

¿Tenés mucho temor de ser juzgado por los demás? ¿Te sentís inseguro de vos mismo en las situaciones sociales habituales? ¿Evitás conocer gente nueva por el miedo o la ansiedad que eso puede generarte? Si las respuestas son afirmativas y eso se prolonga en el tiempo (por lo menos seis meses), afectando tu vida laboral, escolar, afectiva, es probable que necesites ayuda.

Pese a que puede confundirse con un rasgo de personalidad como la timidez, la fobia social -también denominada trastorno de ansiedad social- puede llegar a ser muy limitante. El psicólogo Flavio Calvo explica de qué se trata y brinda claves para un mejor manejo.

Fobia social vs timidez

Las personas que se mantienen al margen de los demás no necesariamente lo eligen, sino que en muchos casos lo padecen. «¿Te invitaron a una reunión social y vos te quedás solo en un rincón?», pregunta el terapeuta para introducir el tema.

«La fobia social es mucho más que timidez, porque la timidez es algo que de alguna manera se puede afrontar, por ejemplo, en un principio estoy tímido y después me largo a hablar con la gente», describe.

«En cambio -contrapone-, la fobia social o pánico social, es una cuestión de la que en ningún momento me puedo liberar, en ningún momento me puedo sentir cómodo.»

Calvo señala la importancia que le damos a la mirada del otro, y la manera en que esto condiciona el accionar de las personas que padecen este trastorno.

«Están muy pendientes de la mirada del otro, de que no ser juzgados, de qué cosas pueden llegar a decir sobre ellos, de si están haciendo o no el ridículo», sostiene.

Sin embargo, añade que en estos casos suele proyectarse en los demás una mirada que, en realidad, es propia.

«Esa mirada, que ponen los demás, la tienen sobre si mismos. Les impone limitaciones y se va convirtiendo en una especie de bola de nieve, porque temen a lo que el otro pueda decir. Se fijan límites para hablar y luego se castigan porque no hablaron. Y eso crece cada vez más», plantea, para dar cuenta de que las personas con fobia social quedan enredadas en una especie de círculo vicioso.

Fobia social: síntomas secundarios

El psicólogo asegura que la fobia social, descrita como un miedo a poder encarar una gran variedad de situaciones, suele estar acompañada de síntomas secundarios, entre los que se incluyen: tartamudear, ponerse colorado, temblar, sensación de que va a desmayarse.

Calvo afirma que es precisamente en ese momento, cuando comienza a darse lo que denomina profecía autocumplida: «Aparece lo que se llama miedo al miedo, tengo tanto temor a ponerme colorado que estoy pensando en si me estoy poniendo colorado y termino poniéndome muy colorado», grafica.

A la hora de analizar la génesis del problema, el terapeuta menciona que puede estar vinculado a situaciones ocurridas en el pasado, incluso durante la niñez.

«Esto puede tener un origen en la infancia y en cuestiones en las que se les exigía mantener ciertas formas, ciertas maneras de ser visto socialmente y esto lo sigue llevando a lo largo de toda la vida», comenta

Un ejercicio para trabajar la fobia social

Ahora bien, una vez identificado el problema, ¿puede hacerse algo para superarlo?

Sí, por lo general, el trastorno de ansiedad o fobia social se trata con psicoterapia, medicamentos o una combinación de ambos.

Calvo da cuenta de un ejercicio que él mismo suele proponer en el marco de la terapia.

«¿Cómo puedo trabajar esto?, suelen consultarme. Y hay una fórmula que yo uso mucho, y que me parece muy apropiada para la fobia social. Consiste en pensar en algún amigo, en alguna persona que conozcas, y que tenga esta facilidad de poder hablar con gente», propone.

«Imaginate que esa persona te deja su máscara y te la ponés para ir a esa fiesta, a esa actividad, a la hora de dar un exámen en público; entonces actuás como si fueras esta persona, tomando las cualidades y haciendo de cuenta que esto es parte de tu vida», sugiere.

El psicólogo afirma que podría objetarse que esta medida es solamente temporal, por lo que no vendría a solucionar el problema de fondo.

«Eso es cierto», replica, «pero en ese momento estás aprendiendo cualidades que te van a ayudar a poder crecer socialmente. El pánico social ocurre, te limita y realmente existen herramientas para poder trabajar con eso», alienta.

«En conclusión -cierra-, el pánico social es mucho más que la timidez, tenés maneras de afrontarlo, existen mecanismos para poder pensar de manera distinta y para esto es importante sacar de tu cabeza la mirada de los demás.»

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Clarin

 

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