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Horror en Ciudad Evita: torturaron y ahorcaron a una enfermera por negarse a decir dónde guardaba la plata de la jubilación

Los investigadores sospechan que la mujer, de 74 años, fue víctima de un robo, ya que la vivienda se encontraba desordenada; creen que fue sometida a todo tipo de tormentos para que revelara dónde guardaba $60.000 de su ingreso mensual; dos hombres fueron detenidos

Un cruento episodio estremece a la localidad de Ciudad Evita. Una enfermera de 74 años fue hallada ayer asesinada con signos de tortura y asfixia en una habitación de su casa. Los investigadores sospechan que la mujer fue víctima de un robo. Creen que fue sometida a todo tipo de tormentos para obligarla a confesar dónde guardaba los 60 mil pesos que había cobrado de la jubilación.

Horas después, efectivos de la Policía de la Ciudad detuvieron a los dos hombres involucrados en el crimen en la colectora de la Avenida General Paz, altura Carrillo, sentido Riachuelo cuando circulaban en una motocicleta.

El hallazgo del cuerpo de la víctima se produjo en la mañana de ayer cuando vecinos de la mujer denunciaron ante las autoridades policiales que había ruidos fuertes provenientes de la vivienda situada en La Yareta al 4100, a tres cuadras de la sede de la Jefatura Departamental La Matanza. Personal policial encontró a Nilda Alejandra Masso, de 74 años, muerta en el piso de su dormitorio, boca abajo, con un pañuelo en su boca y atada de pies y manos.

Según indicaron los informantes, la víctima tenía claros signos de haber sido asfixiada y golpeada por los supuestos asaltantes. Al revisar el cuerpo, los investigadores encontraron un detalle estremecedor: en sus manos había lesiones compatibles con quemaduras de cigarrillos. Las fuentes abonaron la sospecha de que los agresores torturaron a la Nilda para que revelara el lugar en el que guardaba el dinero que había cobrado de la jubilación.

La mujer asesinada vivía sola. Había trabajado como enfermera en el Centro Atómico de Ezeiza. Cuando se jubiló siguió con el ejercicio de su profesión y atendía a los vecinos. Para los habitantes de esa zona de chalets de Ciudad Evita, Nilda era la enfermera del barrio.

No tenía hijos. Sus sobrinas llegaron a la escena del homicidio, reconocieron el cuerpo e indicaron a la policía el sitio en el que guardaba el dinero. Con ese dato, los policías hallaron los $60.000 que la mujer se negó a entregarles a los asaltantes, aun bajo torturas.

En las filmaciones aportadas por las cámaras de seguridad de la zona, alcanzaron a registrar a dos hombres saliendo de la vivienda a las 5.38, momento en el que se habría producido el hecho. En las imágenes podía verse a los dos hombres que cruzaban la calle a paso tranquilo con bolsos y mochilas.

En ese sentido, fuentes judiciales señalaron que la principal hipótesis que se manejaba era la del homicidio en ocasión de robo, debido a que la casa estaba desordenada y no se logró hallar el teléfono celular de la víctima. En la investigación interviene el fiscal de La Matanza Gastón Duplaá, quien dispuso que la Policía Científica bonaerense tomara huellas en el lugar del hecho.

La detención de los sospechosos

A media mañana de ayer, durante un control del Anillo Digital sobre la avenida General Paz, la Policía de la Ciudad detuvo a dos hombres que circulaban por la colectora, altura Carrillo, sentido Riachuelo a bordo de una motocicleta. Los sospechosos conducían a alta velocidad y sin cascos.

Hasta ese momento, se desconocía quiénes podían ser. Pero durante el control, los efectivos hallaron que en su poder los jóvenes tenían dos revólveres calibre 22, una caja de municiones, tres teléfonos celulares, dos billeteras, una Notebook marca HP, un tensiómetro médico en su estuche, dos relojes y otros elementos, además de envoltorios con cocaína.

Ante la consulta con la Unidad de Flagrancia Sur, se dispuso la detención de los hombres y, al mismo tiempo, se consultó con la comisaría este 3a. de la localidad de Ciudad Evita porque los rasgos de los sospechosos coincidía con los de las personas buscadas por el homicidio de Masso. Finalmente, se comprobó que se trataban de los mismos sujetos que participaron del crimen, informaron fuentes policiales a LA NACION.

“Gente, sentimos ruidos raros en la casa de Ale y a los perros ladrando. ¿Alguien se puede asomar para ver si hay algo raro? Ya la llamé y ni me atiende”, alertó la mujer a sus vecinos. Ante ese mensaje, uno de los residentes del barrio se dirigió hasta la vivienda de la enfermera y tocó timbre, pero no obtuvo respuesta.

Los vecinos alertaron al 911 y acudieron a una amiga de la enfermera, María Isabel, quien poseía una copia de la llave de la puerta de entrada. Ingresó en la casa pasadas las 7, junto con los agentes policiales. La mujer –que dijo conocer “de toda la vida” a la víctima– advirtió que la puerta “no estaba cerrada con llave”, observó que la casa estaba “toda revuelta” y que en el dormitorio estaba Alejandra sin vida.

“Yo tengo llaves de su casa. Los policías me vinieron a preguntar a la mañana para ver si podíamos ingresar a su casa. Pasamos y estaba todo patas para arriba. Entré en la habitación y la vi a ella boca abajo, atadas las piernas, y después no quise ver más”, relató María Isabel, conmovida, al canal de noticias TN.

“No era una vecina, era familia para mí. Nos conocíamos de toda la vida. La hemos pasado bárbaro, era divina. Que le pase esto no tiene sentido”, lamentó la mujer. En tanto, otra de las vecinas que tuvo acceso a la escena del crimen aseguró ante los medios que el asesinato de Alejandra fue con “mucha saña y bronca”.

“Lo que sabemos es que la maltrataron a Alejandra. Tiene todo el cuerpo lastimado. Tiene el cuerpo desfigurado”, relató la mujer. Vecinos de Ciudad Evita convocaron a una manifestación para mañana a las 18 en Puente 12, sede del Ministerio de Seguridad bonaerense, con el objetivo de pedir “justicia por Alejandra” y “seguridad”.

LA NACION

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