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José María «Pepe» Guidobono, Premio al Mérito Arrocero 2022

Como todos los años, la Fundación Proarroz y FEDENAR (Federación de Entidades Arroceras Argentinas) otorgan en la Jornada Técnica Nacional del Cultivo de Arroz que se lleva a cabo en el mes de agosto el Premio al Mérito Arrocero “Dr. Horacio Roca y Cr. Javier Silvero”.

Este año, la distinción es para el productor José María Guidobono. “Pepe” comenzó a plantar arroz en el año ´74, cuando circunstancias familiares lo llevaron a hacerse cargo, con veintiún años, del campo en el que su padre había iniciado el cultivo algunos años atrás en un lote de quince hectáreas. Desde entonces, ha plantado ininterrumpidamente y hoy es uno de los principales productores de arroz orgánico de nuestro país.

En sus inicios, se sumó a un grupo CREA para compartir experiencias y conocimientos, y con un motor que le prestó un amigo y una bomba, hizo la primera arrocera de setenta hectáreas, que fue un éxito en términos de rendimiento y comercialización. Paulatinamente fue aumentando el área y llegó a hacer cuatroscientas hectáreas de arroz con pozos y pasturas por año.

En paralelo a su actividad como productor, integró FECOAR -Federación de Cooperativas Arroceras Argentinas- en representación de la Cooperativa San Martín de Los Charrúas. Acompañando a su presidente en viajes comerciales para concretar ventas de arroz argentino o comprar repuestos de maquinaria, recorrió numerosos países en varios continentes.

Durante la última década, José María se ha dedicado a su nueva pasión, el arroz orgánico. Comenzó plantándolo en campos de terceros y exportando pequeñas cantidades, mientras aprendía las particularidades de este nuevo negocio, que requiere certificar campos y seguir procesos de producción minuciosos. Con la llegada de la electrificación rural a la zona de El Redomón-La

Querencia hace pocos años, pudo comenzar con el cultivo de orgánico en lotes propios del campo familiar. Al respecto, reflexiona: “hacer orgánico no es nada fácil, requiere mayor control y ser muy prolijo, los rendimientos son menores, pero a lo largo de estos años hemos aprendido su manejo en un trabajo en equipo con especialistas en el tema, y tenemos un sistema sustentable”.

José María hace un balance positivo de los años recorridos. “Los desafíos fueron muchos, pero mi determinación por desarrollar este cultivo tan noble, el apoyo de mi familia y los viajes me ayudaron a alimentar esta pasión por el arroz, que me ha acompañado toda la vida. Estoy agradecido del camino que he podido transitar”.

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