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Lo bajaron de un auto atado con cables y sogas, lo pusieron de rodillas y lo acribilla: investigan un ajuste

La víctima tenía 18 años y era buscado por un crimen ocurrido el año pasado. Una cámara de seguridad registró el momento en que lo ejecutan contra un paredón.

Maximiliano Lautaro Joel Maturano (18) era buscado por sus enemigos y por la justicia. Su cuerpo apareció este viernes cerca de las 12 del mediodía frente a la entrada a un club de Billinghurst, partido de San Martín. Al menos tres personas lo habían bajado de un auto y lo arrojaron al piso. Luego lo ejecutaron. Tenía una bolsa en la cabeza y las manos atadas. La secuencia quedó registrada por una cámara de seguridad.

Las pericias determinaron que Maturano había sido golpeado en la cara y torturado. Le encontraron rastros de golpes, impactos de arma de fuego e incluso quemaduras realizadas con colillas de cigarrillo en la cara.

Los investigadores creen que podría tratarse de un ajuste de cuentas por otro crimen ocurrido en la zona. Los asesinos llegaron y escaparon en un Ford Focus azul. Maturano vivía en José León Suárez.

«No entendemos por qué no interviene la justicia federal. Porque es un tema de drogas», explica un investigador. Es que en San Martín, la mayoría de los homicidios tienen el mismo trasfondo: el narcotráfico. En especial, por una disputa entre dos clanes. El de Miguel Ángel «Mameluco» Villalba (59) y su hijo Iván y el de Max Alí «Alicho» Alegre (33).   

Maturano fue encontrado en Charlone y Colombia, en la zona conocida como Villa 18, territorio controlado por los Villalba, que se encuentran detenidos. El auto azul fue abandonado y secuestrado por la Policía en el cruce de 9 de Julio y Ocampo. El hecho es investigado por el fiscal Carlos Insaurralde, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 3 del Departamento Judicial San Martín.

Los voceros agregaron que Maturano tenía un pedido de captura activo por un homicidio ocurrido el año pasado en la zona de San Martín, por lo que la principal hipótesis es que el crimen fue en el marco de un ajuste de cuentas. También era investigado por la UFI 2 de San Martín, en el marco del esclarecimiento del crimen de Kevin González (18), asesinado en la madrugada del 23 de julio.

Al joven, que cursaba el último año de la secundaria, le dispararon desde una moto. Fue en la villa «Curita». La pareja de González fue herida de bala. Pero sobrevivió.

«Acá matan todos los días. Ya no hay más ladrones. Todos venden droga. Pero ya no es más como antes. Ahora la mayoría le responde a alguien. Venden para otro», le cuenta un vecino a Clarín. Al instante comenta: «Acaba de pasar una persona en moto pista. ¿Cómo puede ser que en una zona humilde haya gente que anda en motos de 6 o 7 millones de pesos?».

Según su descripción, están los que «bagullean» y los que venden «paquete». Esos son los términos que se utilizaban en las barriadas de San Martín. Los primeros se dedican a la venta al menudeo. Comercializan bolsas de 0,5 gramos de cocaína. Los de los «paquetes» abastecen a esos pequeños vendedores. Les ofrecen de a 100 o 50 gramos. Aunque si se lo encargan, pueden conseguir 500 gramos o un kilo.

«Están los que venden en la esquina, los que hacen delivery, los que venden sin tocar la droga, solo por contactar al proveedor con el que quiere comprar para vender. Y acá tenés muchos clientes. Muchos adictos. Por eso hoy cualquier pibe joven se compra una pistola y se pone a vender. Es la manera más fácil de sobrevivir. El tema es que muchos no pagan y ahí empiezan los conflictos», agrega el vecino consultado.

Hace dos sábados hubo un triple crimen en una esquina de villa Hidalgo. Otro encargo narco por una disputa entre grupos. «Nadie reclama a las víctimas. Por toda esta zona andan muchos pibes que no son de acá. Vienen a comprar y a consumir. A varios los mata y nadie los reclama. Dicen que es un ‘ajuste de cuentas’ y nadie investiga nada», concluye.

GL  

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