-La acusan de no haberse excusado cuando debió en el caso de los contratos fraguados de la Legislatura, ¿se arrepiente de no haberlo hecho?-No, no debí haberme excusado, creo que hice bien. Yo entiendo que toda esta reacción desmesurada y absurda es porque descubrimos una trama de corrupción muy grande y yo aporté a esa investigación. Todo esto que está pasando es una prueba del éxito de esta investigación. Los tiene muy preocupados lo que puede derivar de esto para el poder político de la provincia.
Ella sostiene no quería dejar la investigación de lo que define como “la mayor causa de corrupción de la historia de la provincia” porque era consciente de la trascendencia del caso, cuyo objeto es una presunta estafa de más de 50 millones de dólares en la Legislatura.-¿Se arrepiente de haberse excusado después? Uno de los argumentos en su contra fue que si creía que no debió excusarse, no se entiende por qué terminó haciéndolo.

-Creo que no. Cuando me excusé la causa estaba llegando al Superior Tribunal por recurso de queja y la Sala Penal del Superior Tribunal estaba esperando hacer algún estropicio. Con la excusación se evitó que eso pasara.

-Usted habla del peronismo aliado en su contra con un sector de la Justicia, pero quienes presentaron la denuncia que motivó su jury fueron dos radicales, que además habían denunciado en distintos casos a Urribarri, ¿cómo se explica?

-No son de una ONG por el bien público. Trabajan por un precio sin importar de qué partido son. Esto no es un tema partidario. Yo tampoco culpo al peronismo. Ellos se identifican como radicales y se defienden con eso, pero eran conocedores del sistema del saqueo de la Legislatura y amigos de involucrados. El nombre de Mulet (Guillermo, uno de sus denunciantes) aparecía en muchas anotaciones de la causa “Contratos”. No es un tema de partidos. Es un sistema de financiación del sistema político que reacciona.

-También le reprochan haberle donado a su sobrina la mitad de un departamento, que compartía con un acusado del caso de los contratos truchos, con el objetivo de evitar que la sacaran del caso, ¿por qué lo hizo?

-No fue para eso. Cuando le dono el departamento no sabía qué grado de relación tenía este hombre con el caso. Ya se había allanado el estudio (de este acusado), lo promovimos nosotros, pero no se sabía qué grado de involucramiento tenía él. Yo no quería tener nada que ver con él, lo hice porque no quería tener relación.

-¿Cómo evalúa la actitud de la oposición en relación con su caso?

-La oposición local tuvo tibieza mucho tiempo. Recién tomaron conciencia en los últimos días, cuando se empezó a mover el tema a nivel nacional.

-¿Imagina una carrera política?

-No es mi deseo, sería una gran estafa de mi parte. No soy política. Sé hacer otras cosas y considero que las hago muy bien. Me resulta insólito que me pregunten si me voy a dedicar a la política.

-¿Cómo cree que va a seguir este trámite? ¿Qué va a pasar en el Superior Tribunal?

-Creo que lo van a demorar lo más posible. Van a integrar el tribunal con camaristas y va a ser importante controlar esa integración. Según quiénes resulten designados, puedo tener buenas noticias o no. Después, si me va mal, iré a la Corte y es tan obsceno lo que pasó que imagino que no voy a necesitar recurrir a un tribunal internacional.

-¿Teme que le pase lo del exprocurador de Santa Cruz, Eduardo Sosa, que pese a un fallo favorable de la Corte nunca logró ser repuesto?

-No creo que vayan a tener posibilidad de no hacerle caso a la Corte, como pasó con Sosa, no creo que haya margen.