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Los planes sociales y los números que nadie quiere rendir

En Argentina lo provisorio se transforma en permanente. Las excepciones, los subsidios, las moratorias impositivas, las leyes por única vez, todo lo que comenzó esporádico se vuelve definitivo y más tarde se transforma en un derecho.

​ Los “planes” comenzaron en 2001: fue la respuesta desesperada al 25% de desocupación. En lugar de un seguro de desempleo temporal pensado para el tiempo que el desocupado pudiera reinsertarse en el mundo laboral, se diseñó un plan asistencialista que creció y se mantiene hasta estos días.

Aquel “plan jefas y jefes de hogar” alcanzó a dos millones de personas: desocupados con hijos menores a cargo y adultos mayores sin jubilación. En el kirchnerismo se instrumentó la Asignación Universal por Hijo y una amplia moratoria para quienes no tenían aportes: 4 millones de niños y 3 millones de adultos.

El plan “jefas y jefes”, por su parte, se transformó en los programas “Argentina trabaja”, “Ellas hacen” y “Desde el barrio”, que llegaron a 240.000 personas al final del segundo mandato de Cristina. Macri duplicó los planes con una ley de emergencia nacional y en 2019 había 500.000. Alberto llevó la cifra a 1.300.000 con el plan Potenciar Trabajo y agregó la Tarjeta Alimentar, que duplicó los ingresos de los beneficiarios de la AUH.

Así, lo provisorio se instaló como permanente:

2003: 2 millones de planes “jefas y jefes”.

2015: 4 millones de asignaciones (AUH), 3 millones de jubilados por moratoria y 240.000 planes a desocupados 2019: 4 millones de AUH, 3 millones de jubilados por moratoria, 500.000 planes a desocupados.

2022: 4 millones de AUH, 3 millones de jubilados por moratoria, 1.300.000 planes sociales a desocupados.

Arriba y debajo de esta historia sucede lo obvio: peleas de poder, clientelismo, fondos que desaparecen, controles que nadie ejerce, etc. Como en todas las áreas del actual Gobierno el poder en el ámbito de los planes también está parcelado, y lo conforman sectores que pelean entre sí para lograr mas beneficios. Eso sucede entre los que reparten. Entre los que reciben, el panorama es desolador. Datos de una muestra realizada en el anterior gobierno por Carolina Stanley muestran que:

-El 63% no tiene secundario completo y el 30% solo tiene educación primaria.

-El 11% ni siquiera finalizó la primaria.

-El 27% vive hacinado.

-Sólo el 24% percibía tener un oficio.

-Más del 66% llevaba más de siete años en el programa.

Hijos que no trabajan y que no vieron nunca trabajar a sus padres y a sus abuelos. El trabajo no es solo un modo orgulloso y digno de conseguir el sustento, también es un organizador de la vida familiar y social: horarios, objetivos, valores.

La incidencia económica de los planes en los gastos del país es marginal, pero su existencia es crítica: millones de personas que estarán (¿y seguirán?) fuera de la economía. Segun Eco Go, la AUH representa el 0,6% del PBI, la tarjeta Alimentar el 0.7% y el Potenciar solo el 0,3%. Pero son mucho más que eso si el problema sigue creciendo permanentemente a la deriva.

Hoy el Salario Mínimo Vital y Móvil es de $38.940.Una familia con dos hijos donde los padres están desocupados puede recibir un Plan Potenciar de $ 16.500, dos AUH por los hijos de $12.750, Tarjeta Alimentar por dos hijos de $13.500 y un bono por única vez de $6.000 que se acaba de otorgar. La suma supera al salario mínimo:$48.750.

Despues sí, es cierto, me molestan los acampes en la 9 de Julio, me indigna la voracidad con la que distintos sectores piqueteros quieren llevar planes para su molino, el tono extorsivo de los reclamos, las mamás con nenes que deberían estar en el colegio, pero tambien la miseria del Estado que cree que una persona puede vivir con quince lucas o un jubilado con treinta.

La crisis puntual estalló porque se decidió no dar nuevas altas en el Potenciar Trabajo (las supuestas “cooperativas”) y se permitió la libre elección de las unidades que ejecutan el Potenciar (o sea, pueden cambiarse de cooperativa fácilmente) y, por último, se determinó auditar a comedores y merenderos, números que nadie quiere rendir.

Es cierto, la 9 de Julio es una parte del problema. Pero es solo una parte de un problema mucho, mucho más grande.

Por Jorge Lanata/Clarín

 

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