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Más de 23.000 personas celebraron la primera noche del Carnaval del País en Gualeguaychú

Con un corsódromo a pleno en su edición N° 41, Gualeguaychú vivió en la noche de este sábado la apertura del Carnaval del País 2023, con la presentación de las cinco comparsas.

Si el año pasado el público vibró con la grata sorpresa del retorno del Carnaval del País superando los desafíos que imponía la pandemia del Covid-19; si el Corsódromo estalló de algarabía al saber que por primera vez en la historia de esa pasarela desfilaban las cinco comparsas que animan la mayor fiesta a cielo abierto que se vive durante el verano; esta edición 2023 tendrá el sello de saber que se puede percibir la magia y quedar encantado para toda la vida.

Una organización como pocas veces se ha desplegado; con el equipo de Prensa del Carnaval solucionando cada necesidad de las acreditaciones de modo que nadie se quede sin su cobertura; y con los controles eficientes que permitieron un ingreso y una desconcentración dinámica y ágil, la primera noche no tuvo fisuras y a medida que los sones se fueron escuchando en el Corsódromo, el cielo nocturno danzó con sus estrellas como si fueran lentejuelas estelares.

Lo otro que quedó claro en esta primera noche es que las cinco comparsas están para llevarse el título. Cada una con su “encanto” particular; cada una con su brillo único; cada una con su esplendor intransferible; cada una con sus sones y ritmos que la hace inigualable; cada una siendo parte del mejor Carnaval del País. Y si bien la Comisión Directiva tiene asumida la decisión que el año que viene descenderá una y el espectáculo se organizará con las otras cuatro; el Carnaval del País se viene superando año tras año no sólo en organización sino también en estética y beneficios para la ciudad y la provincia.

Cuando el reloj marcó las 21, el público ya sabía que estaba ante una noche inolvidable. Fue cuando la voz del Corsódromo que encarna el inigualable Silvio Solari, convocó a un ritual que se lo espera todo un año para vivirlo con milimétrica precisión y que va directo al corazón de las familias carnavaleras.

Como un maestro de ceremonia, Solari se hizo tutor de la Voz del Corsódromo, y convocó al ritual de la inauguración, es decir, a la apertura como un estreno donde lo ancestral y lo nuevo se hace magia y realidad. Y cuando pronunció con su proverbial potencia a cada una de las comparsas, la identidad carnavalera se hizo presente como un valor tan simbólico como representativo. Siempre cada nombre de cada comparsa despierta emociones e ilusiones, acaso expresa esa pasión tan de Gualeguaychú, pero que, sin embargo, se transmite con un lenguaje universal.

Es cierto, no es credo ni siquiera una ideología, pero sí una tradición cultural específica que hace que el Corsódromo también convoque al diálogo coral de las artes, que tienen en esa pasarela una cuna de trascendencia.

Se trata de un ritual que es un vínculo sentimental en la comunidad, donde el público y todos los asistentes –sin excepción- tienen una misma noción de estar conectados con la celebración de la alegría.

Alguien podrá objetar que un ritual de algún modo requiere de movimientos repetitivos a lo largo del tiempo. Sin embargo, la innovación también es parte esencial de toda ceremonia y cuando se trata de una que está invariablemente ligada a la identidad y a la cultura, entonces se está frente a una liturgia laica que distingue al Carnaval del País como una marca distintiva que se lleva en el corazón.

Este año, la Comisión Directiva también desplegó su ritual con el corte de cintas y con la entrega de plaquetas recordatorias a los familiares de Bartolomé Clemente “Tole” Luciano, identificado con los colores del Club de Pescadores (O´Bahía) y en cuya memoria este año el Carnaval lleva su nombre. Un homenaje como el respeto que se expresa a una trayectoria noble; pero también un homenaje como una distinción que permite iluminar el rumbo de quienes han colaborado con las bases de esta propuesta tan colosal como grandiosa.

Por eso, los rituales no son solo cosas del pasado. En este caso, invoca a un sistema de sentidos y asociaciones que le da al presente un significado trascendente. Es el Carnaval del País una propuesta artística impar que le da sentido -una y otra vez- a la emoción compartida. Ahora se entenderá mejor por qué toda razón tiene su espíritu y todo espíritu, su razón.

Una noche superadora

 

La primera noche del Carnaval superó todas las expectativas porque desde la organización se admitió que poco más de 23 mil personas vivieron y disfrutaron del Carnaval del País.

Pasadas las 21 se dio inicio al acto formal, cuando el presidente de la Comisión, Lucio

Benítez y el intendente de la ciudad Esteban Martín Piaggio, se dirigieron a los presentes en compañía de los presidentes municipales de Pueblo General Belgrano y de Larroque, además de autoridades provinciales como el director Ejecutivo de la Agencia Tributaria de Entre Ríos (ATER), Germán Grané; y autoridades nacionales como el secretario de Agroindustria, Ganadería y Pesca de la Nación y ex intendente de la ciudad, Juan José Bahillo y la diputada nacional, Gisela Marziotta.

La legisladora nacional hizo entrega de un diploma en reconocimiento al Carnaval del País por su aporte a la cultura, y compartió la declaración de Interés manifestada por la Cámara de Diputados de la Nación. En ese marco, destacó a Gualeguaychú como “ciudad emblema” lo que motivó la Declaración de Interés Cultural tanto del Carnaval como del Museo sobre esa temática que “hace honor a la trayectoria e historia”. Acto seguido, invitó a sumarse a esta fiesta por ser una expresión de la cultura nacional, popular y federal.

Por su parte, el presidente de la Comisión, Lucio Benítez, agradeció a la familia de Bartolomé Clemente “Tole” Luciano, cuyo nombre lleva la presente edición 2023.

En la noche inaugural estuvieron presentes el actor y conductor Matías Alé, junto el modelo, presentador, actor y actual panelista del programa “Con amigos así” (KZO), Mario Guerci. También disfrutó del espectáculo el ex Gran Hermano, Tomás Holder; aunque sus presencias fueron casi intrascendentes para el público.

El orden del desfile y las temáticas

 

La primera en desfilar por los 500 metros de la pasarela fue la última campeona Papelitos (Club Juventud Unida), seguida de Ará Yeví (Tiro Federal), Kamarr (Centro Cultural y Social Sirio Libanés), Marí Marí (Central Entrerriano) y O´Bahía (Pescadores).

Si bien hubo una demora al inicio del desfile, lo vivido después permitió superar todo inconveniente y disfrutar de una noche que convocó a la magia que genera el arte cuando se comparte con pasión y con convicción.

* Papelitos presentó “León”: la comparsa del Club Juventud Unidad se destacó desde el inicio con los “animadores”, muchos de ellos, sombrillas en mano con los colores de la entidad del Oeste. Entre ellos se destacó el ex vicegobernador Jorge Martínez Garbino, quien transitó los 500 metros de la pasarela con mucho fervor y con un dinamismo que sorprendió a muchos espectadores que lo saludaron al momento de reconocerlo.

Papelitos es dirigida por Juan Eduardo Villagra y como argumento central cuenta “la historia de León, que un niño curioso nacido en el barrio Oeste de la ciudad que solía pasar gran parte del día en la Biblioteca Popular López Jordán perdido en cientos de aventuras conectadas entre sí. León tenía un don, uno muy especial, daba vida a las historias que leía transformando la Biblioteca en su reino maravilloso con bosques embrujados, castillos encantados y barcos hechizados. Un día podía navegar con temibles piratas buscando un tesoro y al otro día rescatar una doncella. Así, con cada descubrimiento, su reino crecía cada vez más. La guardiana del lugar era la encargada de custodiar y cuidar el espíritu de la lectura del pequeño rey. Por años, ese fue su lugar, su mundo. Pero, León fue creciendo y con el tiempo ese don se fue perdiendo, alejándose poco a poco. Una vez mayor, decidió volver. El barrio ya no era el mismo; pero la vieja Biblioteca seguía allí, atesorando en su interior aquellos seres que hicieron sonreír su corazón; esta vez para contarles a ellos su historia de vida”. En este Carnaval, Papelitos, quiere despertar a ese León que todos llevan dentro, reencontrarse con ese don maravilloso que en la niñez permite liberar las ganas de soñar.

“El León es Juancho Martínez”, muy bien caracterizado en la última carroza, y es todo un homenaje para esta persona que ha dedicado su vida al Carnaval, generando incluso innovaciones culturales y sociales con la autenticidad que lo distinguió siempre. Por eso, el martes 16 de noviembre del año pasado, el Honorable Concejo Deliberante de Gualeguaychú, lo declaró “Ciudadano destacado de la Cultura” y para toda la familia carnavalera fue un acto de justicia porque a su vez permitía honrar la mejor memoria de la celebración de la alegría.

Lo otro que se destacó –aunque no como otros años- fue la batucada dirigida por Esteban Martín Piaggio. “Despierta la ciudad, despierta el Carnaval”, canta Papelitos para que no se apague la luz de soñador que lleva toda niñez.

 

* Ará Yeví propone “Indiferentes”: la comparsa del Club Tiro Federal hace honor a su nombre guaraní y que puede traducirse como “tiempo de diversión”.

Dirigida por Leandro Rosviar, el argumento desplegado indica a manera de interpelación: “Tuviste el poder y lo desaprovechaste, ¿qué vas a hacer ahora que no te queda más tiempo? En tu afán depredador, ávido de riquezas materiales, todo destruiste. No hubo plantas ni árboles que dejaras en pie. No hubo especie animal a la que no sometieras y extinguieras. Inexplicablemente, contaminaste el aire y toda fuente de agua precipitando el desastre. Fue tan cruel tu indiferencia que aplastó tu corazón. Pudo mucho más tu ambición, pudo mucho más que la razón y ahora que la tierra en agonía llora lamentos de extinción, vas hambriento, sediento y enfermo sin darte cuenta que tus padecimientos son consecuencia de tus actos y que tanto mal causó tu destrucción. En épocas de indiferencia, todo se acelera. Todo se volvió tan impersonal y así vas, ciego de poder con tu ego como escudo aislado de todo lo que te rodea. Indiferente, sin sentidos, no escuchas el sonido del ritmo de la vida que se va apagando. Ahora, que todo se desvanece y llega a su fin, las horas entregan sus últimos minutos ¿Será el tiempo el que nos juzgue inocentes o culpables? Nuestra indiferencia nos destruyó, nuestra era llegó a su fin ¿Será este el momento de abrir los ojos, mirar a nuestro alrededor? Sentir que no estamos solos y que, tal vez, todavía podamos cambiar algo o ¿seguiremos indiferentes hasta la muerte?”.

Cuando a las 23:19 se escuchó por los parlantes “¿Qué está pasando Gualeguaychú?”, desde las tribunas se supo que los corazones iban a explotar porque aparecía en escena Ará Yeví.

La carroza principal con el globo terráqueo ha sido un gran logro artístico, pero anoche su mayor mérito lo exhibió en el despliegue integral por la pasarela, más allá que por algunos momentos hubo lentitudes innecesarias. Su batucada también se caracterizó por su prolijidad y armonía.

 

* Kamarr presentó “Impulso ¡Un grito de conciencia!”: la comparsa del Centro Social Cultural y Deportivo Sirio Libanes es dirigida por Mario Martínez. Al igual que “Sembrador de Ilusiones” que presentó el año pasado, en esta edición la estética oriental es parte del mensaje. Su argumento expresa que en la actualidad la especie humana, “la que se llama a sí misma inteligente, lleva miles de generaciones habitando el planeta y utilizando sus recursos naturales a un ritmo vertiginoso y descontrolado; provocando así que la depredación y contaminación avancen a pasos agigantados, junto con la ambición del hombre y su consumismo desmesurado. Es que la civilización humana requiere energía para funcionar; energía que obtiene de diferentes recursos como combustibles fósiles y nuclear, entre otros. Hoy el mundo se encuentra en una difícil situación energética: por una parte, existe cada vez mayor demanda de energía y, por otra, las actuales fuentes tienen en su mayoría recursos limitados y su uso provoca consecuencias ambientales indeseables. El crecimiento y el avance en el mundo provoca que consumamos cada vez más energía, y no de la mejor manera; dando como resultado importantes efectos globalmente negativos. La ciencia alerta: «el deterioro ambiental es cada vez más notorio»; el efecto invernadero debido a la emisión de los gases, la acidificación de los océanos y las pérdidas de biodiversidad, son señales de esto. La energía es la capacidad que tiene la materia de producir trabajo en forma de movimiento, luz, calor, es la fuerza, es el Impulso esencial para el desarrollo humano: posibilita las inversiones, la innovación y las nuevas industrias, que son motores de la creación de empleo”. Si bien se necesita a las energías para el desarrollo en sociedad, se advierte que se deben entender -ante todo-, que por sobre los intereses económicos, debe prevalecer el respeto a la vida”.

“El futuro está en nuestras manos, por eso Kamarr propone manifestarse a favor de una energía segura, moderna y renovable, tomar el Impulso para comenzar y continuar por un camino hacia un nuevo modelo energético, más sostenible y respetuoso con nuestro el ambiente”.

Impulso en la estética de Kamarr es “¡un grito de conciencia!”. La banda sonora es para destacar, tanto en la poesía de sus canciones como en la coreografía que permite un clima casi óptimo para vivir el carnaval.

Además, ha logrado muy buenos cuadros, lo que permite percibir mejor la coreografía y la música porque hacen vivir el tiempo y el ritmo para darle mejor sentido a la belleza del carnaval.

Por otro lado, el despliegue y el juego de sus espaldares y los trajes con sus plumas, logran un arco iris de emoción. Por eso, esta versión de Kamarr está muy bien lograda; no sólo por el acierto de su temática (tiene denuncia, pero también anuncia la esperanza) sino que aborda un tema amplio, pero de manera precisa; donde nada ha quedado librado al azar y todo puede ser transmitido con arte.

 

* Marí Marí presentó “Enérgica”: la comparsa del Club Central Entrerriano es dirigida por Emanuel Pérez. Su argumento indica lo siguiente: “Marí Marí invita a este viaje en un tren evolutivo que recorrerá velozmente la historia con ansias de futuro. Desde que la humanidad descubrió el fuego, corrió sobre sus pasos, la carrera más rápida de la que se tenga memoria, las energías naturales dominadas o dormidas bajo la tierra fueron arrancadas para dar luz, calor y velocidad. De entre las entrañas de la tierra, el carbón y el petróleo dieron lugar a formidables inventos que aceleraron el ritmo y aumentaron la fuerza. Fue así como los peregrinajes de siglos se reemplazaron por veloces viajes de horas y minutos. Los motores y los ruidos colmaron, son su desconocida música, los bullicios de la ciudad. Edison y Tesla compitieron para lograr corrientes eléctricas, la fuerza de los relámpagos se encerró dentro de pequeñas bombitas de vidrio que iluminaron apaciblemente las tinieblas de la noche”.

“El ruido ensordecedor de las máquinas, las chimeneas humeantes, el traqueteo de los rieles, los falsos pájaros mecánicos que surcan los cielos y los témpanos metálicos que recorren los océanos hicieron crecer la ambición por la energía, la locura se hizo infinita que parecía no tener fin. Y hasta la reacción de los invisibles átomos fue convertida en una poderosa fuerza. En la carrera por la energía, la indómita naturaleza pretendió ser dominada pero las venas abiertas de los ríos, las fosas agujereadas de las montañas y la radiación que todo lo quema infundieron temor y espanto, convirtieron en pesadillas esos sueños alocados y despertaron la conciencia de la humanidad”.

“Con sus pancartas en alto, con sus signos de paz y el impulso de la esperanza marchan por el mundo en una danza de alegría, quieren volver a encontrarse iluminados solo por la luz de un bello amanecer y ser impulsados por la luz de sus corazones y, entonces, con la urgencia de construir el mañana los laboratorios y talleres se llenaron de vida para crear de nuevo, nos buscar infructuosamente domesticar la fuerza natural si no hacerla más limpia. En la próxima noche irrumpirán los rayos del amanecer, cantará el gallo y llenará de música el silencio. Marí Marí encenderá otra vez los motores del Carnaval y explotará con renovada energía desde el corazón litoral. En el viaje evolutivo de inmersiones y conciencias nadie quedará afuera ni atrás, un nuevo sol nos ilumina, un nuevo primer paso vibrante lo descubre, Marí Marí es Enérgica”.

Y a lo largo de los 500 metros de la pasarela se ha vivido exactamente ese argumento, con un despliegue que anuncia que también irá evolucionando hacia ese calificativo de Aplanadora como también se la reconoce a la “Rojinegro”.

El toque de samba y las palmas es un conjuro que los seguidores de Martí Marí reviven desde las tribunas. Y como si fuera también un ritual, espanta la tristeza y convoca a la alegría para celebrar el carnaval. Marí Marí en esta edición marcha a todo vapor.

Como otros años, la batucada “pegada” a la carroza de los músicos es un eclipse de sentidos. Es una pena, aunque el carnaval explote con Marí Marí.

Pero –se insiste-  con detener la mirada para apreciar mejor la carroza de la locomotora, que luce de manera integral la belleza de su creación. Sus movimientos, el sonido de la campana o el del silbato, el vapor de su máquina, todo lleva a la recreación de sus movimientos. Una obra de arte que toma el lenguaje de la ingeniería para traducirlo en sensaciones y que se percibe de manera más nítida cuando la trascendencia es generada por su puesta en escena. Y lo más increíble –por su autonomía artística- no fue para ello necesaria la escenografía sonora.

 

* O’Bahía presentó “Rock”: la comparsa del Club Pescadores es dirigida por Fabián Scovenna y tuvo a su cargo la clausura de la primera noche.

De acuerdo a su argumento: “Se oye un estrepitoso sonido que golpea tu pecho haciéndote vibrar, innovando y modificándote. Avanza a paso firme desafiando sentidos y limites; mutando y revolucionando llega a cada rincón del planeta, penetrando en tu piel y apoderándose de tu mayor pasión: el Carnaval. El Rock se mete en tu cuerpo y tu cuerpo se mete en el Rock”.

“Es la fuerza de su guitarra que seduce a la musa del Carnaval para que un nuevo estilo musical inicie, donde todos seremos testigos. Así, el Rock se fusiona con el tambor y emerge un estilo musical renovador y transgresor llamado Rock de Carnaval que invade la ciudad y alegra a su paso. Ya seducido y formando parte de él, alzás tu mano triunfante y levantás la bandera del O’ Bahía Rock”.

O´Bahía pisó la pasarela a las 1:40. Es cierto, el público ya estaba cansado, pero no había perdido su entusiasmo. Y si bien las “chapas” del Corsódromo se hicieron oír, no fue lo atronador como en otras convocatorias. De todos modos, “en la calle se vive y se siente el canto de libertad”. Al promediar el desfile, a la altura del jurado, O´Bahía sufrió un sensible desperfecto en su sonido, mientras el reloj marcaba las 2:07. Este inconveniente si bien fue notorio, no opacó el esfuerzo de sus integrantes y O´Bahía transmitió que pese a las dificultades siempre habrá motivo para celebrar la alegría del carnaval. Y las emociones se liberaron, tal como propone una de sus canciones.

Para el final, lo mejor en el rubro batucada. Armoniosa, logró contagiar el ritmo a las tribunas y la danza de su pasista generó admiración generalizada.

La primera noche del Carnaval del País fue vivida a pleno no sólo en el Corsódromo sino también en sus adyacencias. Es que los sones siguieron más allá del retiro de las comparsas. La celebración de la alegría volverá –como todo ritual- a convocar a los corazones carnavaleros y a quienes saben compartir el arte en un Corsódromo que no es casual que se llame “José Luis Gestro”.

Minutos después de las 21.30 y con mas presencias que ausencias -del ámbito provincial y nacional- se realizó el tradicional corte de cinta de la edición que llevara por nombre Bartolomé Clemente Luciano “Tole”, ex dirigente del Club Pescadores fallecido durante 2022.

Análisis/Cadena Entrerriana
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