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Murió El Noba, cantante de cumbia 420 que se había accidentado

Nacido en Florencio Varela en una familia de albañiles, él también había trabajado en obras y hasta conservaba el carnet de la UOCRA. Como le contó a Martín Cicioli en Telenoche (eltrece), la pandemia lo había dejado sin trabajo y se subió a una moto para hacer delivery, hasta que la policía se la secuestró y siguió a pie a entregar su último pedido.

Coronel estaba en coma, «mecánicamente ventilado», de acuerdo al último parte que difundió el centro médico de Florencio Varela. Seguía en estado «crítico» y con «pronóstico reservado».

«Luego de realizar las evaluaciones requeridas para su certificación, lamentamos comunicar el fallecimiento de Lautaro Coronel, quien permaneció internado en la Unidad de Terapia Intensiva de Adultos de nuestra institución, desde el 24 de mayo de 2022. Acompañamos a la familia en estos momentos y en su dolor», escribió el hospital en un comunicado fechado este viernes a las 13 horas.

Con arraigo en ese municipio del sur del Gran Buenos Aires, el Noba era uno de los animadores de la «Cumbia 420», un género que recupera los cimientos de la cumbia villera y la fusiona con el empuje del trap y el reggaeton, además de sumarle -desde el nombre y las letras- un guiño a la marihuana. Compartía cartel y era amigo de L-Gante y Perro Primo, pioneros del estilo, todos ellos cercanos a DT.Bilardo, el productor detrás del fenómeno.

Coronel acuñó en las calles de Varela su apodo, un derivado de «No bajo ni con pasta», en referencia al uso de Clonazepam para mitigar la euforia que provoca el consumo de cocaína. Bajo ese nombre artístico -lo llevaba tatuado en el brazo derecho- cosechó miles de seguidores con sus temas, el más conocido es «Tamo Chelo», que solo en YouTube lleva más de 18 millones de reproducciones.

De hecho, fue en ese partido que sufrió el accidente que lo hizo ingresar al hospital con politraumatismos y un grave traumatismo de cráneo. Ocurrió en una esquina del barrio Senzabello, cuando conducía a más de 140 kilómetros por hora. Rápidamente recibió la asistencia de numerosos vecinos y del dueño del auto con el que chocó, cómo se vio en las imágenes que se viralizaron minutos después del siniestro.

Las motos eran una de sus pasiones. En redes sociales se retrataba sobre dos ruedas, incluso con maniobras peligrosas. Ya había tenido un incidente en uno de esos vehículos: en febrero fue sorprendido manejando una Yamaha XTZ 250 robada y pasó cuatro días detenido en la Comisaría 1ª de Berazategui.

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