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Pablo Ginestet: «La Argentina precisa un shock productivo, no un shock impositivo»

Pablo Ginestet, coordinador de la Comisión de Agricultura de CRA expuso en el Plenario de Comisiones de la Cámara de Diputados de la Nación en el marco de la discusión acerca de la Ley Ómnibus

CRA representa, dentro del panorama gremial del campo argentino, la presencia de una organización federal de profunda raigambre democrática, en la que encuentran su más cabal expresión todas las voces de la producción en su diversidad geográfica como en sus distintas variantes productivas. Fundada en 1943, integradas a su vez por más de 300 sociedades rurales de todo el país. En total, están representados a través de la acción de CRA poco más de 109.000 productores agropecuarios, desde pequeños hasta grandes.

Valoramos, apoyamos y estamos de acuerdo en que la mayoría de las cambios y reformas planteadas en el DNU 70/23 y esta Ley Bases son necesarias para salir del estancamiento de hace más de más de una década y cambiar el rumbo de este país.

Los productores agropecuarios venimos pagando retenciones, hace varias décadas, y en los últimos 20 años hemos aportados en ese sentido más de 200.000 millones de dólares, sabemos lo que son, el dolor que causan y los límites a la producción que imponen, por eso no las queremos para nadie. Son el peor impuesto.

Nos vemos decepcionados, que después de tantos años se siga insistiendo con recetas que ya están probadas y que fracasaron, las retenciones no bajan el precio de los alimentos, como ha dicho erróneamente un funcionario en este recinto, todo lo contrario, limitan la producción, haciendo que a la larga los precios de los alimentos terminen aumentando.

Son meramente un instrumento recaudatorio, que no solo limita y empobrece a los productores, sino que también impide el desarrollo de todas las comunidades del interior de este país.

Luego del desastre ocasionado por la sequía el año pasado y las consecuencias, no solo para los productores, que perdieron más de 15.000 millones de dólares, sino para toda la economía, nos encaminamos a tener la segunda cosecha más grande, y eso a pesar de todos los palos en la rueda del gobierno anterior.

Pensemos cuanto podría aumentar la producción para el 2025 si se dan las señales correctas.

En los próximos 90 días, los productores, están decidiendo cuanto trigo van a sembrar.

Con las señales adecuadas, se puede pensar nuevamente en más de 20 millones de toneladas de producción de trigo; este aumento en la producción recaudaría más y sería más beneficioso que elevar 3 puntos las retenciones. Eso sin sumar lo que se tributaria extra en otros impuestos y el efecto dinámico que produce en la economía del interior.

Situación similar es para el maíz. Nuestro desafío es aumentar la producción, pensar en 150 millones de toneladas para el 2025, y el impuesto país en especial sobre los fertilizantes e insumos, no va en ese sentido, al contrario, limita el uso de los mismos. Sin este impuesto se podrían alcanzar producciones mayores.

Claramente este impuesto debe ser eliminado en las cadenas que generan exportaciones.

La Argentina precisa un shock productivo, no un shock impositivo.

Las señales y medidas correctas ahora, para que en el futuro la recaudación sea mayor.

Muchas economías regionales con estos aumentos de impuestos programados, no podrán subsistir, y además es mínimo su aporte a la recaudación de este impuesto. La vid en Mendoza, tabaco en Jujuy, carne ovina en la Patagonia, chía, cártamo, poroto en Tucumán y Salta, girasol en la pampa, por solo citar algunos ejemplos de economías regionales que no tienen ninguna capacidad de soportar una retención del 15%, y las distorsiones que generan son pagadas exclusivamente por los productores primarios. Otras como la producción de carne de bovina, cerdo o pollo verán una limitante en su capacidad de crecer y exportar más.

La crisis de la lechería, nos debe servir como ejemplo de la importancia de estas actividades.

Estas economías son claves para la subsistencia de muchas comunidades a las que condenaremos a emigrar a las grandes zonas urbanas. Productores agropecuarios que nunca más volverán a serlo.

El campo esta para apoyar y aportar, ya con el esquema actual de retenciones se recaudaran más de 7.500 millones de dólares en 2024.

Necesitamos una nueva Ley de semillas, una que equilibre los derechos entre los productores y las empresas que generan el germoplasma o los eventos biotecnológicos. Y esta ley tiene que ser uno de los próximos desafíos de este congreso. Por tal motivo rechazamos, y solicitamos se elimine el artículo 241 que propone la adhesión al convenio UPOV 91, el cual debería ser debatido dentro del contexto de una nueva Ley de semillas.

Somos conscientes de la situación que vive el país y la necesidad de alcanzar el equilibrio fiscal, del cual nunca nos deberíamos de haber apartado, el incentivar la producción traerá un aumento en la recaudación en el mediano plazo, pero el déficit se tiene que solucionar ahora.

Son enormes los desafíos que enfrenta la argentina por delante, y de igual tamaño la tarea que le espera a este congreso, tarea que no debe ser delegada. Pero que también exige que este congreso este a la altura de las urgencias que tiene el País.

El principal desafío ahora es como lograr un presupuesto sin déficit y sin aumentar los impuestos. Invitamos a todos los legisladores, gobernadores e intendentes a dejar de lado las chicanas políticas e invertir esa inteligencia, tiempo y esfuerzo en buscar dentro de los enormes gastos del presupuesto como ahorrar esos pesos necesarios, para que no sea necesario aumentar las retenciones para nadie. Y a su vez se puedan dar los incentivos necesarios para aumentar la producción.

Se sale con más producción, no con más impuestos. Es momento de cambiar el paradigma.

Creemos totalmente necesario que este pésimo impuesto tiene que eliminarse para siempre, y ese es otro gran desafío, que debemos encarar en un futuro muy cercano, y es como establecer un cronograma en cual prevea la eliminación de estos tributos definitivamente.

 

La Libertad no puede estar atada a una mochila de impuestos que nos impida disfrutar de ella.
Fuente: CRA/Cadena Entrerriana

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