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Recetas con foto: el dato clave que el Gobierno esconde tras haber suspendido su uso

El Ministerio de Salud afirma que era mínima la cantidad de gente que las utilizaba. Pero en las principales prepagas dicen que la mitad de las recetas se hacían así.

El Gobierno decidió terminar de un día para el otro con el uso de las recetas que se envían por Whatsapp o mail. Tiene sus argumentos: dice que no son seguras y que por eso es mejor volver al sistema tradicional, mientras se espera que la ley de receta electrónica, a 28 meses de su sanción, sea reglamentada.

La jefa de Gabinete del Ministerio de Salud, Sonia Tarragona, dijo este jueves en una entrevista con TN que son muy pocas las recetas que actualmente venían llegando a las farmacias de esta manera. Trató de quitarle dimensión al tema. Sin embargo, habría que analizar qué significa “muy pocas”.

En términos absolutos, los médicos del PAMI son los mayores prescriptores de recetas y figuran entre los pocos que ya están utilizando la receta electrónica. No ocurre lo mismo y de forma generalizada con en el sistema de salud de obras sociales y, sobre todo, de las prepagas.

En el caso de la principal prepaga del país, OSDE, fuentes de la compañía aseguraron a Clarín que la proporción de las recetas que venía llegando por foto a las farmacias era “el 50 por ciento”. La mitad de sus 2,2 millones de afiliados que compraba un remedio bajo prescripción médica lo hacía de esta manera.

Fuentes de la segunda prepaga más grande del país, Swiss Medical, «hay un porcentaje altísimo de afiliados que venían utilizando la receta con foto, aunque no podemos dar una cifra». La empresa de medicina prepaga, con un millón de afiliados, tiene también otros sistemas electrónicos de prescripción.

Una fuente de otra importante prepaga que prefirió el anonimato había celebrado ayer, ante la consulta de este medio, el hecho de que el método de la foto receta se extendiera hasta el 28 de febrero. Es decir, para ellos no era un problema que el sistema continuara algunas semanas más. Todo lo contrario.

Clarín consultó también a la cadena Farmacity para conocer el impacto que venía teniendo la receta con foto en las ventas. Una fuente de la empresa explicó: «En los sistemas no se diferencia la receta física de la que viene por Whatsapp o mail porque nosotros igual tenemos que imprimirlas».

Sin embargo, tras hacer un relevamiento en algunas sucursales pudieron confirmar que del total de las recetas que reciben a diario, «entre el 20 y el 30 por ciento eran por fotos, mail y Whatsapp». La cadena cuenta con 250 farmacias en todo el país.

La primera versión de este martes, tras la polémica, era que la medida iba a flexibilizarse para toda la población. Pero no fue así. Por la noche el Gobierno informó que sólo podrán seguir llevando sus recetas por Whatsapp o mail aquellas personas con enfermedades crónicas que utilizan tratamientos prolongados.

Se trata de un momento crítico del año porque debido a las vacaciones de verano, tanto pacientes como médicos pueden no encontrarse en sus lugares habituales de residencia y trabajo, lo que impide la chance de pedir una receta de manera presencial. Y el uso de la receta electrónica aún es bajo.

Según informó el Ministerio de Salud tras permitir la continuidad de la foto receta para pacientes crónicos, “en la mayoría de las provincias y de los subsectores del sistema de salud, la posibilidad de presentar recetas a través de fotos no está vigente dado que, luego del ASPO, la resolución dejó de estar vigente”.

A nivel nacional la resolución dejó de estar vigente este lunes con su publicación en el Boletín Oficial, sin dar un plazo para que la población pueda adaptarse a la medida. Tampoco se contempló la posibilidad de que la abolición de la receta con foto (evidentemente precario) viniera en tándem con la reglamentación de la receta electrónica.

El Gobierno agregó que “la derogación de este mecanismo es una medida consensuada con ministros y ministras de las 24 jurisdicciones en el marco del Consejo Federal de Salud”. Un consenso que no había sido informado públicamente y del que la población se enteró recién este lunes.

Una receta electrónica del PAMI. El sistema lo usa sólo una parte del sistema de salud.
Una receta electrónica del PAMI. El sistema lo usa sólo una parte del sistema de salud.

Tras una reunión en el Ministerio de Salud, ayer se emitió un comunicado conjunto entre dicha cartera, la Superintendencia de Servicios de Salud, el Consejo de Obras y Servicios Sociales Provinciales, la Confederación Farmacéutica Argentina, la Asociación de Propietarios de Farmacia, la Federación Argentina de Cámaras de Farmacias y la Federación Farmacéutica.

Ese texto apoyó la Resolución Ministerial 3622/22 y ratificó «la importancia de retornar al sistema de recetas previo al Aislamiento Social Preventivo Obligatorio (ASPO), que permite una trazabilidad y seguridad adecuadas de los medicamentos y alienta su uso racional».

Luego dice que «de modo excepcional se había autorizado, mientras durara el ASPO, la utilización de fotos de recetas enviadas por Whatsapp y correo electrónico para tratamientos crónicos, mecanismo sólo aceptable en tiempos de emergencia». Sin embargo, su uso se extendió para todo tipo de pacientes y terminó siendo casi la norma.

Clarin

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