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Roberto Feletti responsabilizó a Martín Guzmán por la inflación y pidió retenciones móviles

El funcionario habló de la falta de una “política antiinflacionaria consistente”. “Si no hay regulación externa, puede haber crisis alimentaria”.

“El acuerdo con el Fondo ya es letra muerta”. Por más de que tenga la intención final de ser un dardo envenenado hacia Martín Guzmán, la sentencia radial de Roberto Feletti –un acérrimo cristinista- no deja de tener similitudes con la verdad. “La dijo en un estilo conurbanístico”, ironizó alguien que lo escuchó desde la vereda opuesta, pero dentro del Gobierno.

Estilizada, la declaración del secretario de Comercio Interior sólo expresa que la elevada inflación argentina -sumada a la importada por los conflictos en Europa del Este- empieza a materializar aquel “riesgo excepcional” del que habían alertado los técnicos del organismo en su informe al directorio semanas atrás.

En el Ejecutivo creen que la inflación –calculada intencionalmente no en un número sino en una franja, que va de entre el 38% y 48%- será el principal “indicador general” a “recalibrar” cuando llegue en mayo la primera misión del Fondo Monetario Internacional (FMI). Esa distorsión, estiman, terminaría afectando al resto de los indicadores cristalizados en el acuerdo. Habrá “reuniones de trabajo” a fin de este mes en las reuniones de primavera del organismo.

Pero el staff report menciona además que podría haber una adecuación de políticas (nuevas medidas) para que el acuerdo no se desmorone ante las subas de los precios de las commodities, los desafíos con la producción de energía hidroeléctrica, los avances de los precios del Gas Natural Licuado (GNL) y las dificultades para implementar la segmentación de tarifas.

La energía está en el centro de la promesa argentina de reducir los subsidios (el rojo estatal). Lo dejan en claro el lamento boliviano del Gobierno por un nuevo contrato (vencido en diciembre pasado) y el viaje a Brasil de Guzmán. El propio Daniel Scioli lo blanqueó: se avanzan en “caminos que nos puedan facilitar la llegada del gas que cubra las necesidades de nuestro país”. Recordó “antecedentes históricos”. Particularmente, “entre 2008 y 2015 Brasil nos enviaba energía y es una manera de ayudarnos a la sustentabilidad del gas”. El viernes Guzmán buscará un atajo para tener que pagar menos dólares en barcos de GNL en un contexto de encarecimiento global y falta de reservas.

Necesidad de dólares

En el Gobierno afirman que no habría cambios en los criterios de desempeño del acuerdo: el Ministerio de Economía y el Banco Central (BCRA) deberán seguir reduciendo el déficit fiscal y la emisión monetaria, y acumulando reservas si quieren recibir más dólares en el futuro. Es esta la letra del acuerdo que querrían ver muerta Feletti y Cristina Kirchner. Pero en Washington no esperan una renegociación por las circunstancias globales y en Hacienda trabajan para cumplir.

“Teniendo en cuenta que la meta anual en el acuerdo con el FMI involucra una corrección del déficit primario nacional del 0,5% del PBI (debe pasar del 3% de 2021 a un 2,5% en 2022), el aumento previsto de la recaudación que queda en poder del Sector Público Nacional, aún sin recurrir a modificaciones en el gasto primario, permitiría cumplir el 80% de la meta”, escribió el director del Iaraf Nadin Argañaraz sobre la recaudación impositiva del primer trimestre.

Pese a la enorme “bola” de deuda remunerada (ya en los $5 billones), el BCRA viene emitiendo a un ritmo menor que el del año pasado. Ese cumplimiento deja en el debe otro compromiso asumido con el Fondo de reducir la deuda indexada a la inflación, que crece licitación tras licitación para facilitar a la secretaría de Finanzas la posibilidad de tapar el rojo. Dos tercios de lo colocado en marzo está atado a esa nueva “bola” que se está armando.

Más que el ingreso de divisas, para los analistas de LCG, el driver de la baja de la brecha cambiaria es la aceleración de la devaluación, otro punto acordado con el Fondo. “Previo a las elecciones de medio término oscilaba el 20% y ahora se encuentra entre 60% y 80%”, indicaron en la consultora.

La suba del dólar y de las tarifas son dos anclas menos contra la inflación. La apertura acelerada de las paritarias sellada esta semana suma una tercera. ¿El ancla es la confianza? Difícil con una vicepresidenta que puso a dedo a un Presidente al que no le habla, según dijo la propia vocera de Alberto Fernández. Todos los puentes están rotos en el oficialismo, incluso en el debate por el grado de las políticas de precios e ingresos. El Gobierno avanza en un adelantamiento de paritarias y una canasta de proximidad. El cristinismo pide un bono compulsivo a trabajadores privados y retenciones móviles.

“Está claro que no hacemos milagros. Las canastas han funcionado y mejoraron los precios de referencia, pero es insuficiente”, dijo Feletti hoy, y apuntó al hablar de la alta inflación esperada en marzo: “Eso es responsabilidad del Ministerio de Economía”. Para ese mes, se estima un alza de cerca de 6%. Por si quedaban dudas, el secretario dijo que “la inflación es política económica, yo hago política de precios”, y pidió “una política antiinflacionaria consistente”.

“Estamos en un mundo muy difícil y el Ministerio de Economía tiene que bajar líneas claras de política económica que reduzcan la volatilidad y preserven ingresos populares, si no esto se va poner feo”, dijo.

Sin anclas contra la inflación, otro punto del cumplimiento del programa con el Fondo, las subas de tasas del BCRA en febrero y marzo, amenazan con tensionar aún más la relación del dúo presidencial y obligan a recalibrar, pero internamente. Los bancos negocian con el ministerio de Desarrollo Productivo un ajuste a las tasas que cobran en el Ahora 12. Para las entidades, que fueron modificando los topes para esos gastos en las tarjetas de crédito en los últimos tiempos, hay un desfasaje. Más específicamente, días atrás se le pidió a la Feletti que la tasa sea directamente variable o arrancar con un piso de 300 puntos mínimo de aumento si se quiere que el programa siga promoviendo el pago a plazos.

Según el Centro de Estudios para la Producción (CEP), las ventas reales en precios constantes con Ahora 12 alcanzaron $98.866 millones en febrero y resultaron superiores a las del mismo mes de 2020 y 2019 en un 14,1% y 10,0%, respectivamente. “El período estival estimuló las ventas mayormente en el rubro de turismo y deporte y juguetes”.

El Gobierno aceptaría, según supo LA NACION, un retoque mínimo para mantener viva la renovación del programa oficial en julio. Frente a los elevados precios, los ingresos no alcanzan. El acuerdo con el Fondo puede morir, pero la promesa del acceso -las cuotas- son la manera de mantener viva la fantasía épica del consumo en tiempos de inflación.

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