Novedades

Sergio Berni buscó instalar que le «tiraron un muerto», y la familia del chofer asesinado lo repudió

Insólitamente, el cuestionado ministro kirchnerista habló de «emboscada» e «infiltrados del PRO» en la agresión que sufrió.

Una “emboscada”, “infiltrados (del PRO)”, una interna sindical, la posibilidad de un muerto que “nos tiraron”. Tras haber sido agredido y golpeado en el piquete de protesta por el colectivero asesinado en La Matanza, Sergio Berni desplegó en las últimas horas una batería de explicaciones llamativas, que apuntaron a presentar el crimen como una acción presuntamente planificada y no como un hecho de inseguridad, de los que suceden a diario particularmente en el Gran Buenos Aires.

No sé si no nos tiraron un muerto”, dijo el ministro de Seguridad bonaerense. “No es común que vayan a asaltar un colectivo a las cuatro de la mañana, que no se lleven nada…”, profundizó Berni la línea conspirativa en una de sus apariciones televisivas a última hora de anoche, con las huellas de la golpiza todavía frescas en el rostro. Su raid mediático, siguió a lo largo de este martes.

También se profundizaron los cruces con el gobierno porteño, luego de que Berni afirmara el lunes que la Policía de la Ciudad se lo había llevado “detenido”, cuando los efectivos lo evacuaron tras el ataque y media hora de estar acorralado, incluso proveyéndole un casco de ciclista para tratar de ponerlo a salvo de los piedrazos.

“La Policía de la Ciudad lo salvó al señor Berni, que debería agradecer en vez de putear”, salió a cruzarlo el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, en defensa de su ministro de Seguridad Eugenio Burzaco, acusado por Berni. También Patricia Bullrich rechazó en duros términos la “teoría conspirativa” del ministro de Axel Kicillof quien habló de «infiltrados del PRO, del sector de Bullrich».

También se profundizaron los cruces con el gobierno porteño, luego de que Berni afirmara el lunes que la Policía de la Ciudad se lo había llevado “detenido”, cuando los efectivos lo evacuaron tras el ataque y media hora de estar acorralado, incluso proveyéndole un casco de ciclista para tratar de ponerlo a salvo de los piedrazos.

“La Policía de la Ciudad lo salvó al señor Berni, que debería agradecer en vez de putear”, salió a cruzarlo el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, en defensa de su ministro de Seguridad Eugenio Burzaco, acusado por Berni. También Patricia Bullrich rechazó en duros términos la “teoría conspirativa” del ministro de Axel Kicillof quien habló de «infiltrados del PRO, del sector de Bullrich».

La Iglesia, al cruce

Los obispos de Laferrere y San Justo también sacaron un comunicado conjunto, muy lejos de suscribir las teorías de Berni. En duros términos, expresaron que hubo “un inocente asesinado fruto de la falta seguridad instalada en nuestros barrios” y señalaron que en La Matanza -distrito gobernado por Fernando Espinoza, un aliado kirchnerista de peso- “la sensación de los vecinos es que vivimos en territorio liberado o negociado”.

Berni armó un relato a medida para justificar su malogrado paso por la protesta de los colectiveros en avenida General Paz y ruta 3. Allí fue que habló de “emboscada” y de “infiltrados del PRO”. En un reportaje en radio Con Vos, Marcelo, chofer de la línea 218 que estuvo en medio de la agresión al ministro lo rebatió con crudeza: “Pasó porque nos mintió en la cara”.

Hiperactivo, como es su estilo, Berni se hizo tiempo este martes para un acto de presentación de patrulleros en Quilmes junto a la intendenta camporista, Mayra Mendoza. Se leyó como un respaldo de la agrupación cristinista al ministro -teniente coronel médico del Ejército, en situación de retiro-, que se mantiene en el cargo con respaldo firme de Cristina Kirchner.

Kicillof mantuvo una reunión con su ministro. Como en otras crisis anteriores, no hay renuncia a la vista. Al contrario: el gobernador rompió su silencio anoche, en C5N, abonando también una línea conspirativa, en sintonía con Berni: «Esto no parece el robo de un colectivo. Es muy raro”. Calificó de «inédito» el hecho y deslizó sospechas sobre Bullrich que «unos días antes había estado hablando de los colectivos».

Sin embargo, las críticas no fueron solo de la oposición. Abundó el “fuego amigo”. Patricia Cubria, la esposa del líder del Movimiento Evita Emilio Pérsico, que amenaza con disputarle a Espinoza la candidatura a la intendencia en las PASO del Frente de Todos, envió sus condolencias a la familia del chofer asesinado y cargó contra el alcalde: “Estamos conmocionados y muy dolidos, hay una gestión que no tiene presencia, ni articulación”.

De Berni se ocupó también la ex ministra de Seguridad de la Nación, Sabina Frederic, que supo tener serios encontronazos cuando estaba en el cargo. «Algunos dicen que a Sergio Berni se comió el personaje, pero la clave es que nosotros no nos creamos una realidad que no es”, expresó. «Un ministro de seguridad no puede hacer lo que él hizo. Si eso vende electoralmente yo lo dudo, porque desde que él llega al lugar lo único que se escuchó fue repudio», sostuvo Frederic.

Y agregó: «Berni siempre estuvo acorralado y nunca tuvo control de la situación”.

La cámara de vigilancia de una casa captó el momento en que los dos asaltantes y homicidas huyen a la carrera -tras producirse un cruce de disparos con el policía porteño que iba a bordo del colectivo- por las calles vacías en la noche. Una imagen por ahora muy alejada de un supuesto operativo planificado con autos de apoyo y logística, que agitó el ministro bonaerense.

Clarin

compartir