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Un clásico de los inviernos: cientos de escuelas sin gas­

Con la llegada de las bajas temperaturas, vuelve el problema de la falta de calefacción en las escuelas del territorio bonaerense. Sumado al mal mantenimiento edilicio y la falta de infraestructura, varios establecimientos debieron suspender las clases.­

La problemática de la falta de gas se evidenció con los primeros fríos, en algunas escuelas de la localidad de Lanús, que gobierna Néstor Grindetti, decidieron que los alumnos no concurran porque «los chicos se congelaban», según denunciaron las autoridades escolares.­

Si bien, desde la Dirección General de Cultura y Educación, refirieron que las empresas proveedoras del servicio concurrirían a revisar las instalaciones de los establecimientos, en el mientras tanto, los chicos pierden días de clases.­

De acuerdo a la variación climatológica algunas escuelas, como la Técnica número 4 de Lanús Oeste, debieron modificar el horario de ingreso de las 7:30 a las 10 de la mañana, porque según declararon «alumnos y docentes literalmente, se congelaban»

El edificio no cuenta con gas natural, por lo que no solo no tienen calefacción, sino que tampoco lo necesario para ofrecer una bebida caliente a los asistentes. Por esta razón, el funcionamiento del establecimiento educativo debió ser modificado y las clases suspendidas.­

Desde el área de Educación bonaerense, justificaron la suspensión de las clases manifestando que el reglamento de la provincia «prevé la posible suspensión de clases presenciales ante eventos extraordinarios que afecten a una o más localidades»

Claro está que ante la inminente llegada del invierno, en donde las temperaturas bajo cero suelen ser recurrentes y no un evento `extraordinario’ los chicos podrán seguir perdiendo jornadas educativas por el deplorable estado de las escuelas bonaerenses.­

Pero este no es el único caso, la escuela número 35 ubicada en Villa Carranza, también debió suspender las clases de sus tres niveles educativos, por falta de gas. En tanto que en la ciudad de Quilmes, también hubo varias denuncias de colegios cerrados por la falta de calefacción.­

Otro tanto ocurrió en la escuela Normal 1 Bernardino Rivadavia que desde hace cuatro años no cuenta con gas y, por lo tanto, sus alumnos no pueden calefaccionarse.­

La situación se vuelve más difícil de entender cuando se contempla que desde hace más de cuatro semanas los padres de los alumnos que asisten a esa institución, aguardan por la llegada de un profesional que solucione la falta de gas.­

«Hace un mes que estamos esperando a un gasista matriculado que revise la obra», manifiesta José Carvallo, padre de tres niños de 7, 10 y 11 años que van a esa escuela. Y luego agregó: «La obra del gas natural ya está terminada, solo falta que vaya un gasista matriculado, la revise y levante la palanca. Los padres nos reunimos varias veces con la directora, pero la demora viene por el lado del Consejo Escolar»

Cabe mencionar que la misma cuenta con alrededor de 500 alumnos. Y que por este problema, los estudiantes entran más tarde a la mañana (en vez de a las 8.00, ingresan 9.30) y en el turno tarde no habrá clases por varios días.­

Un dato a tener muy presente es que la obra para que la escuela situada entre las calles Mitre y Sarmiento tenga gas natural, ya fue terminada durante la pandemia. Pero tanto alumnos, padres y docentes aguardan por la llegada de un gasista matriculado que certifique que todo esté correcto y Metrogas así pueda aprobarlo y proveerles del servicio.­

Así y todo, en marzo pasado, el Consejo Escolar comunicó que en el lapso de 30 días estarían enviando a un especialista a que revise la obra y dé el visto bueno para aprobarla: «Es increíble lo que está pasando. Hace más frío en el aula que en la calle. Además, los caños de gas no fueron tapados y pasan por el patio donde los chicos en el recreo se los llevan por delante y se caen», comentó José.­

Según lo manifestado por los padres, la obra ya está terminada, pero con cierta desprolijidad y los alumnos se tropiezan con los caños de gas en el patio.­

Pero la indignación se hace sentir, y no es para menos, teniendo en cuenta las bajas temperaturas: «Uno de mis hijos me contó que le dieron chocolatada fría porque las maestras no tenían donde calentarla», dijo indignado José.­

 

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