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Una comitiva viaja a EE.UU. para la revisión final del avión presidencial: estaría disponible en febrero y se llamará ARG 01

La inspección es clave para que avance la operación. En diciembre, el Gobierno depositó más de USD 22 millones en una cuenta de Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). Reclamos por las demoras y algunos imprevistos

La inspección final de la aeronave, un Boeing 757-256 identificado hasta ahora con la matrícula N757AG, podría arrancar entre martes y miércoles y demorará al menos 48 horas. Antes, la empresa vendedora deberá solucionar una lista de contingencias que se detectaron a último momento. “Son temas menores, como el cambio de dos parabrisas, pero tiene que estar todo listo antes de empezar la PPI”, explicó uno de los funcionarios al tanto de los detalles.

No obstante, en el Gobierno hay cierto malestar con la empresa vendedora, C&L Aviation Group, por una serie de imprevistos que se dieron en las últimas semanas. “No levantaron las novedades hasta que no se depositó el dinero en la OACI (un organismo que depende de Naciones Unidas)”, se quejó otro funcionario consultado por este medio. Las dificultades para conseguir algunos repuestos y el freno de las actividades en Estados Unidos por las Fiestas terminó de complicar las relaciones.

La empresa C&L en realidad en una intermediaria que actuó desde el comienzo con un poder. La aeronave elegida por el Gobierno está a nombre de Validus Aviation LLC, tal como reveló este medio en julio del año pasado.

Aunque era desconocida para Presidencia, C&L ya le había vendido a la Fuerza Aérea un avión SAAB 340B y tiene contratos vigentes de provisión de partes y mantenimiento de otras aeronaves de esa fuerza. En el Gobierno sospechan que también hubo complicaciones en la venta de ese avión, pero nunca se informaron públicamente.

En el mercado aeronáutico privado, las miradas apuntaron desde un comienzo a los representantes locales de C&L. De hecho, uno de ellos participó en uno de los primeros viajes a Estados Unidos para tomar contacto con el nuevo avión presidencial.

La aeronave está hace varias semanas en un taller habilitado por Boeing en Louisiana. En ese mismo lugar se está arreglando el avión privado del ex presidente Donald Trump, un Boeing 757, y el Air Force 2, la aeronave que suele transportar a la actual vicepresidenta Kamala Harris.

Antes de fin de año, los enviados del Gobierno pasaron por el taller y detectaron que los procedimientos estaban demorados. Un grupo se volvió a Buenos Aires para pasar las Fiestas y otro se quedó en Estados Unidos revisando la documentación. “En la PPI siempre pueden aparecer contingencias, pero elegimos creer (como Messi)”, minimizó uno de los funcionarios al tanto de las negociaciones.

Si no hay imprevistos durante estas horas, mañana a la noche viajarán cuatro personas enviadas por Presidencia. Allá esperan dos ingenieros, dos mecánicos y funcionarios del OSRNA. A todos ellos se sumarán los enviados de la OACI y los representantes de la empresa vendedora.

Para la tercer semana de enero está programado el “vuelo de aceptación”, un viaje corto que arranca y termina en el taller donde está el avión. El siguiente paso sería la firma del contrato. Recién en ese momento, OACI debe transferir el dinero retenido a la empresa vendedora. Si no hay contratiempos, el avión podría aterrizar recién en Buenos Aires a mediados de febrero. Los más cautos hablan de marzo.

Para ese entonces, ya tendrá pintura y nombre nuevo: ARG 01. El antiguo nombre, Tango 01, proviene de la época en la que los aviones oficiales eran manejados por la Fuerza Aérea. “La conducción y la operación de la flota está a cargo de civiles”, explicó una fuente oficial. En realidad, el cambio de nombre del avión presidencial es parte de un plan de Gobierno para rebautizar todos los aviones y helicópteros de la flota. Ya reservaron desde ARG 01 hasta ARG 09. Y en los helicópteros será del 10 al 20.

¿Cuándo será el vuelo de bautismo para Alberto Fernández?. “No hay fecha. Estamos trabajando sin mirar la agenda del Presidente”, respondieron en la Secretaría General.

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El nuevo avión tiene capacidad para 39 pasajeros, un dormitorio principal con todas las comodidades, y otros dos dormitorios de visitas que se pueden adaptar como salas de reuniones. A diferencia del viejo Tango 01, puede volar sin escalas hasta Europa o Estados Unidos.

“El Boeing 757 es una aeronave que sigue siendo utilizada en Líneas Aéreas del mundo como United Airlines, Delta Airlines, Fedex, UPS y sin dejar de nombrar que el avión que utiliza la vicepresidencia de los Estados Unidos de Norteamérica (Air Force 2) es una versión de este mismo modelo”, dicen la Casa Rosada al momento de defender la elección del avión.

El nuevo “Tango 01″ nació como avión de pasajeros en 2000, se modificó a configuración VIP en 2004, y tuvo una remodelación en 2012.

Luego de una extensa negociación, el Gobierno pagó USD 22.230.000 y deberá entregar el viejo Tango 01, valuado en casi USD 3 millones. En total son más de USD 25 millones.

Tango 01Tango 01

El viejo Tango 01 está parado desde 2015. Desde entonces, el Gobierno debe invertir unos USD 200 mil anuales para cumplir con el plan de mantenimiento. Durante el gobierno de Mauricio Macri hubo varios intentos frustrados para comprar otro avión: la primera licitación ante la OACI se cayó por las internas dentro del Gobierno y la segunda por la realidad económica del país.

Cuando llegó Alberto Fernández a la Casa Rosada, los responsables de la flota presidencial recomendaron reparar el avión con una inversión estimada entre USD 12 y 15 millones. Pero la OACI desaconsejó la reparación y se pasó a la opción de un “exchange”, que significa cambiar el avión por uno similar de la misma marca y modelo. En la licitación internacional se presentaron solo tres oferentes y uno solo cumplía con todos los requisitos: el Boeing 757-256 de C&L.

Durante los primeros tres años de gestión, Alberto Fernández gastó casi USD 5 millones en alquilar aviones para sus viajes al exterior. En las últimas giras presidenciales, optó por Aerolíneas Argentinas argumentando que era más económico. Ya no será necesario. Pese al enorme costo político, el Presidente decidió quedar en la lista de los mandatarios que renovaron el avión presidencial. El último había sido Carlos Menem, en 1992.

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