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Uruguay y Brasil, un paso adelante en educación

Esos países empiezan a poner atención a las escuelas como política de estado. ¿Podrá pensarse esto para la Argentina?

Los alumnos pasan por las aulas sin aprender. Después de al menos 12 años de educación obligatoria (12 años seguidos, en el mejor de los casos), un alto porcentaje no comprende un texto y no logra hacer cálculos matemáticos básicos.

Pero atención: este diagnóstico -alarmante, por cierto- no pertenece solo a la Argentina. Pasa en todo el mundo, y sobre todo en los países de América Latina. Hay algo en el formato de la educación escolar -que en la región logró incluir en los últimos años a una gran cantidad de chicos, muchos de ellos de sectores sociales que antes no estaban escolarizados-, que está fallando en su objetivo prioritario: que los alumnos aprendan.

Ahora, ¿qué hacen las autoridades? ¿Hay reacción?

Es interesante observar lo que está pasando ahora en los vecinos Uruguay y Brasil, países que, desde distintos enfoques y con miradas seguramente divergentes por las características de sus gobiernos, empiezan a mostrar la intención de cambiar . Y en ambos casos, sobre la base de la evidencia.

El gobierno de Lacalle Pou impulsa una reforma educativa, que arranca en marzo, que implica un cambio curricular enfocado en el desarrollo de competencias de los alumnos: lo que deben saber hacer. Habrá un nuevo formato de evaluación y promoción, adecuado a este enfoque, ya sin notas numéricas y flexibilizando la repitencia (solo se repetirá en algunos grados).

La Transformación Educativa demanda lo mejor de cada uno de nosotros en la certeza de que ella traerá desarrollo humano y productivo para nuestro gran país.
Agradecimiento sincero a los que tanto hicieron y el deseo de plena felicidad al recibir el nuevo año! pic.twitter.com/3d6f0BCWx3

— Robert Silva García (@RobertSilva1971) December 31, 2022 » data-providername=»twitter»>

El plan es empujado por Robert Silva, que preside la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) de Uruguay y que explica que también habrá un nuevo programa de formación de los docentes: se los formará en pensamiento computacional, pensamiento científico, inglés, enseñanza multimodal e investigación, entre otros aspectos. Y se implementará una nueva carrera docente con la posibilidad de ascenso más allá de la antigüedad.

En Brasil, la novedad pasa por la elección del nuevo ministro de Educación. Tras los cuatro años de oscurantismo de Bolsonaro (con ministros “antisistema” y sin rumbo, dese un anticomunista que propuso textos escolares donde “los niños tengan la idea verídica y real” de la dictadura del 64 hasta un pastor que renunció acusado de corrupción por montar un gabinete paralelo con amigos evangelistas), Lula eligió a Camilo Santana, acompañado por Izolda Cela como vice.

Fueron quienes gobernaron el estado de Ceará, donde se mejoró mucho, combinando medición constante de resultados (e incentivos), apoyo a las escuelas y valorización de los docentes (con mejores salarios), colaboración con municipios y alineación curricular, explica el experto Axel Rivas, quien estudió el caso.

Todo esto comenzó mucho antes en el municipio de Sobral, donde Izolda Cela fue secretaria de educación. Allí ocurrió la mejora más extraordinaria de un sistema educativo que tengamos registro en América Latina. En 10 años pasó del puesto 1366 al 1 en todo Brasil en el IDEB pic.twitter.com/6GSVQQYzrb

— axel rivas (@arivas7) January 5, 2023 » data-providername=»twitter»>

Todavía no se sabe cuál será la política de Santana, pero su inclusión al gabinete suena promisoria.

Habrá que observar lo que pasa en las aulas de Uruguay y Brasil desde este año. Seguramente habrá aciertos y errores. Y también diferencias entre uno y otro modelo. Pero allí empieza a haber un plan, una política de estado, una búsqueda de mejora en las escuelas por parte de las autoridades máximas. ¿Podrá pensarse esto para la Argentina?

Clarin

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