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Vacuna contra el Covid: la medida simple para mejorar la inmunidad y sólo usan 5 provincias

La campaña de vacunación cumple hoy dos años. Sólo en Salta, Jujuy, Mendoza, Córdoba y Neuquén se permite vacunar en farmacias, lo que amplía la cobertura.

Este jueves se cumplen dos años desde que la primera vacuna contra el Covid se aplicó en la Argentina. Pese al tiempo transcurrido y a que la escasez de dosis ya no es un problema, poco ha variado el formato del operativo. En la mayor parte del país sigue siendo el Estado, en postas oficiales, el responsable de vacunar a la población.

El 29 de diciembre de 2020, el entonces ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, daba inicio en el Hospital Posadas a la campaña de vacunación con la aplicación de la Sputnik V al personal de salud. El primero en recibirla fue el médico de terapia intensiva Francisco Traverso.

Desde aquel momento hasta hoy se aplicaron en Argentina más de 112 millones de vacunas, lo que da un promedio de algo más de 153 mil por día. Sigue habiendo un stock de 9 millones de dosis distribuidas en los distritos, de los cuales 4,7 millones se encuentran en la provincia de Buenos Aires.

Hay provincias que para acelerar la cobertura optaron por descentralizar el sistema con las farmacias. En esa lista están Salta, Jujuy, Mendoza, Córdoba y Neuquén. El Estado se sigue ocupando de la distribución de las dosis y las farmacias las hacen pasar gratis de la heladera al brazo de las personas.

Esta medida ha sido implementada por varios países, como Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, Irlanda y Australia, entre otros. En Argentina el formato se implementó con éxito pero sólo en esas cinco provincias, mientras en el resto del país los gobiernos siguen monopolizando las postas vacunales.

Clarín consultó a los dos principales distritos del país para saber si planean, transcurridos ya 24 meses desde el inicio de la campaña de vacunación, sumar o delegar en las farmacias la aplicación de las dosis contra el Covid. Tanto en la Ciudad como en la provincia de Buenos Aires la respuesta fue negativa.

La política sigue conservando el poder benefactor de las vacunas, que en algunos casos se vuelven también elemento de propaganda. Desde la industria farmacéutica, en cambio, consideran que esa actitud resta poder de fuego y capacidad de inmunizar a una mayor cantidad de gente.

Isabel Reinoso, titular de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), dijo a Clarín que “existe una estructura estatal paralela de vacunación cuando hay 10 mil farmacias en todo el país que podrían aplicar 5 millones de dosis por mes porque cuentan con el conocimiento para realizar ese trabajo”.

Reinoso destaca como principal ventaja de las farmacias la cercanía. “A mucha gente se le complica tener que trasladarse hasta la posta de vacunación debido a sus ocupaciones cotidianas. La farmacia está al alcance y eso redunda en que más personas se puedan inmunizar más rápidamente”.

La COFA le ofreció este servicio al Gobierno nacional el año pasado, con el objetivo llevar la vacuna a los barrios. La respuesta, según Reinoso, fue que la decisión debía tomarla cada distrito. Es por eso que algunos se sumaron, pero la mayoría aún no lo ha hecho.

Desde la provincia de Buenos Aires han impulsado postas de vacunación móviles, vacunación nocturna y otras movidas sanitarias. Desde la Ciudad, van abriendo y cerrando vacunatorios según la demanda. Las farmacias, en cambio, son un punto de referencia constante.

En algún momento surgió el reparo de la cadena de frío como obstáculo para que las vacunas pudieran ser administradas por las farmacias. Pero según Reinoso quedó demostrado que eso no es un impedimento. Otro motivo en contra pasaba por la escasez, algo que hoy ya no ocurre.

El infectólogo Eduardo López, consultor de referencia del Gobierno durante la pandemia, dijo a Clarín que “el número de farmacias supera ampliamente el de vacunatorios públicos. Se deben agregar los vacunatorios privados que están habilitados para vacunar y además personal idóneo y entrenado”.

El experto agregó que “los países centrales desde el comienzo de la vacunación utilizaron a las farmacias para vacunar sin costo alguno. Frente a la lentitud en la vacunación está alternativa debería ser tomada en cuenta”.

Pablo Bonvehí, jefe de Infectología del CEMIC, dijo que “uno de los problemas con las vacunas es el acceso. Facilitar la vacunación a través de más lugares es algo positivo para aumentar las tasas de cobertura, siempre que esos lugares -farmacias o vacunatorios- sean los que habitualmente administran vacunas”.

El país sigue teniendo un déficit de cobertura vacunal contra el Covid a partir de la tercera dosis. Es decir, hubo un primer esquema de dos dosis que lo recibió la mayoría de los argentinos, pero luego la demanda decayó. Si bien con la sexta ola de casos el interés por vacunarse volvió a crecer, la cobertura sigue siendo baja.

Clarin

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