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Volcán de La Palma emite nube de cenizas y decenas de temblores

La expulsión de cenizas obligó a cancelar los 16 vuelos previstos para el sábado en la isla, aunque el aeropuerto no ha sido cerrado.

El volcán Cumbre Vieja de la isla española de La Palma (Atlántico) sigue arrasando plantaciones agrícolas con una nueva boca en el área del cono principal, que expulsa gran cantidad de cenizas y lava,  además de provocar numerosos temblores, casi  un mes después de comenzar la erupción.

La nueva boca del volcán, que se abrió anoche dentro del área del cono principal expulsa cenizas a 4.500 metros de altitud, según informó este sábado la portavoz científica del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca), María José Blanco.

Esta situación está complicando el tráfico aéreo, aunque no está provocando nuevos confinamientos de la población, y las coladas de lava transitan por territorios ya evacuados, por lo que no están previstos nuevos desalojos.

La erupción en esta pequeña isla de 85.000 habitantes, la primera en 50 años, no ha causado ninguna víctima, pero sí ha dejado graves daños y provocado la evacuación de alrededor de 7.000 personas, algunas de las cuales perdieron todas sus pertenencias bajo la lava.

Las coladas de magma ardiente han arrasado 736 hectáreasy destruido casi 2.000 edificios, según el último recuento del sistema de medida geoespacial Copernicus. Y la actividad sísmica continúa.

Reportan más de 35 sismos

Más de 35 terremotos se registraron en La Palma desde la pasada medianoche, uno de ellos de 4,6 grados en la escala de Richter, el de mayor magnitud sentido hasta ahora desde que comenzó la erupción.Según la información del Instituto Geográfico Nacional (IGN), ese terremoto se registró a 37 kilómetros de profundidad, seguido poco después de otro de 4,5 grados en la misma zona y profundidad.

Los expertos insisten en que estos movimientos indican que el proceso eruptivo persiste después de casi cuatro semanas, y que en los próximos días se pueden producir terremotos de magnitud superior a 4,5 aunque a una profundidad mayor de los 30 kilómetros.

El volcán inició su actividad el 19 de septiembre y ha destruido más de 1.900 edificaciones, 1.800 de estas de forma total, incluyendo casas, escuelas, iglesias, instalaciones deportivas e industriales.

También ha afectado a numerosas fincas agrícolas, sobre todo plataneras, el rubro más importante de las Canarias. Y los cultivos a los que no llegó la lava se vieron dañados por la lluvia de cenizas, además de las dificultades para mantener su riego, ya que muchas tuberías fueron destruidas.

Para intentar resolver la situación, un buque cisterna con una capacidad de 7.500 metros cúbicos está atracado en la isla de La Palma, y además, se están instalando a contrarreloj dos desaladoras a fin de aportar agua de riego a las zonas de cultivo.

A ello hay que sumar los centenares de personas evacuadas ante el riesgo de que sus viviendas quedaran sepultadas por la lava. Otras han visto cómo sus casas quedaban aisladas por los distintos brazos de la colada.

Efe/Afp

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