Las dos niñas argentinas asesinadas por un grupo de élite del gobierno paraguayo en un supuesto enfrentamiento con integrantes del grupo guerrillero EPP, murieron por balazos que ingresaron en sus cuerpos “desde atrás hacia adelante”, confirmó ayer Christian Ferreira, el médico forense que examinó los cadáveres a pedido de la Justicia paraguaya.

Las menores fueron identificadas oficialmente por el gobierno argentino como María Carmen Villalba, nacida el 5 febrero 2009, y Lilian Mariana Villalba, con fecha de nacimiento el 28 de octubre de 2008. La inscripción fue realizada en la ciudad de Clorinda, Formosa, informó el Ministerio de Relaciones Exteriores de la nación. Tienen 11 años una y la otra cumpliría 12 el mes próximo.

La confirmación de la forma de muerte y las heridas que recibieron las niñas es clave porque derriba de plano la versión del gobierno paraguayo que aseguraba que las muertes se habían producido en un enfrentamiento.

La autopsia determinó que el primer cuerpo “tenía seis heridas de arma de fuego: dos disparos en el glúteo lado derecho, uno en la región axilar derecha, uno en el tórax y dos en la pierna izquierda, uno en el muslo y otro por debajo de la rodilla”, dijo el forense Ferreyra en declaraciones a Radio Monumental de Asunción.

“El cuerpo dos tenía dos heridas de bala y un refilón. Una a nivel del cuello. Que entró del lado derecho y salió del lado izquierdo. Otra a nivel abdominal, a nivel del ombligo. Estaba en la misma posición. En situación de huida. Los dos cuerpos estaban boca abajo y tenían heridas de atrás hacia adelante. Probablemente estaban huyendo, es lo que presumimos nosotros, y es lo que dijeron (en el lugar) también los integrantes del grupo táctico”, agregó.

Por su lado, el gobierno paraguayo siguió insistiendo ayer en que se trató de un enfrentamiento. Sin embargo, ya en horas del mediodía el presidente Mario Abdo Benítez se mostró compungido y reflexivo por la muerte de las menores en contraste al entusiasmo que había manifestado el día anterior. Dijo que él también tiene hijos de esa edad y le dolía las muertes, pero insistió en enmarcarlas en un supuesto enfrentamiento con el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

La niña María Carmen figura como hija de la abogada Miriam Villalba, que reside en Argentina y es hermana de Osvaldo Villalba, líder de la organización. La mujer designó como abogada en Asunción a Daisy Irala para que realice gestiones de repatriación de los cadáveres.

Reclamo argentino
Al mismo tiempo, a última hora de ayer, Cancillería argentina emitió un comunicado donde demanda al gobierno paraguayo “el esclarecimiento y la identificación de responsables por la muerte de dos ciudadanas argentinas de once años de edad”.

“Se mantienen contactos con las autoridades paraguayas a efectos de esclarecer las circunstancias en que se produjeron los decesos y se han iniciado los trámites consulares pertinentes. Hasta tanto se aclaren las circunstancias de estos lamentables fallecimientos, sobre la base de evidencias, se considera incorrecto hacer apreciaciones prematuras.

Por tanto, rechazamos de la manera más enérgica las expresiones injustificadas del general Héctor Grau como Comandante de la FTC, adjudicando a la Argentina haberse convertido en una ‘guardería de soldados del Ejército del Pueblo Paraguayo’, así como toda otra manifestación que busque encubrir responsabilidades”, dijo Cancillería. El Territorio intentó comunicarse ayer con el coronel Grau, aunque sin éxito.

En Asunción, por su parte, organizaciones de derechos humanos manifestaron su preocupación y hablaron de “crimen de Estado” En un comunicado la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay expresó que el supuesto “enfrentamiento entre la FTC y el EPP, ocurrido en Yby Yaú, Concepción, presenta características inquietantes de un crimen de Estado”.

“Además de lo criminal del operativo, resulta inexplicable el apresuramiento por sepultar los cuerpos antes de que sean identificados y entregados a sus familiares. Pareciera existir premura por intentar borrar evidencias del terrible suceso”, denunciaron.

En Puerto Rico
Familiares de las víctimas, como autoridades del vecino país confirmaron ayer que las niñas residían en la localidad de Puerto Rico, Misiones, con la abuela de parte de la familia Villalba. Las nenas son primas entre sí. Hijas de Osvaldo Villalba y Magna Mesa (María Carmen) y la otra Lilian Mariana, hija de hermana de Osvaldo -se cree de Lilian-, y anotada en argentina como hija de Mirian Villalba, también hermana.

Información que hizo trascender el Ejército paraguayo da cuenta que las menores ingresaron desde Argentina por un paso ilegal en noviembre o diciembre del año pasado.

Los familiares cuestionan esto, aunque no aportan fecha exacta del viaje a Paraguay, al afirmar que el gobierno paraguayo insiste en demostrar que las niñas eran parte de la guerrilla y que estaban desde hace más tiempo en el vecino país.

El Territorio intentó contactarse ayer con la abuela que residiría en Puerto Rico. Familiares dijeron que la mujer estaba muy afectada emocionalmente por las muertes y que se había mudado a otro lugar por cuestiones de seguridad.

Ejecución extrajudicial

La familia Villalba designó a la abogada Daisy Irala para que haga gestiones antes las autoridades paraguayas para lograr la repatriación de los cuerpos de María Carmen y Lilian Mariana Villalba. La letrada habló ayer con distintos medios del vecino país. “El pedido es que recuperemos los cuerpos de las criaturas. Son niñas argentinas”, dijo. Sobre las versiones que dio el gobierno paraguayo de un enfrentamiento como causa de la muerte Irala fue contundente. “No hay posibilidad de que haya habido algún tipo de enfrentamientos, son dos niñas que no pueden ni cargar un fusil militar. Armaron todo lo demás. Desde un comienzo supieron que mataron a dos niñas, y armaron todo. El presidente de la Republica (Mario Abdo Benítez) viajó, tapó y vistió a las niñas para intentar justificar. Hasta el último momento dijo mujeres, adolescentes. Eran niñas”, agregó. “Las enterraron antes de dos horas para tapar la atrocidad que hicieron, para tapar la ejecución extrajudicial que hizo este gobierno, los militares apoyados por el Ejecutivo”, dijo la abogada al exigir la entrega de los cuerpos.

El FTC y la falta de credibilidad en sus operativos

Juan Martens es doctor en criminología y se especializa en grupos armados.

Por Agustín Mazo

El polémico caso de las dos menores baleadas en Yby Yaú no hizo más que reavivar las sospechas que desde hace algunos años existen en el vecino país en torno a la legitimidad de algunas de las actuaciones desplegadas desde el 2013 a la fecha por los miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), división creada en la lucha contra el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

En relación a esto último, el abogado y doctor en criminología, Juan Martens, comentó que lo ocurrido con las víctimas no es el primer caso en donde se sospecha que a personas abatidas en operativos del FTC se les plantó uniformes guerrilleros.

En diálogo con el programa Acá te lo Contamos, por Radioactiva 100.7, el especialista en grupos armados del vecino país comentó que “no es la primera vez que pasa esto y que hay dudas en torno a la ejecución de personas que no guardan ningún tipo de relación con el grupo. En una ocasión mataron a un sordomudo a quien confundieron como un miembro del EPP y esto lleva a una gran parte de la población a desconfiar de la legitimidad, incluso de la transparencia de la actuación de estas fuerzas en conjunto.

En este caso, la tendencia habla de que se trata de dos niñas de nacionalidad argentina que estaban de paso por este campamento y que ante la imposibilidad de huir ante la presencia de estas fuerzas fueron asesinadas”.

Martens fue más allá en su teoría al afirmar que es muy poco creíble que fuerzas altamente entrenadas sean incapaces de desarmar a dos niñas de 11 y 12 años.

“El mismo presidente se trasladó a la zona de operaciones y festejó como un éxito rotundo la ejecución de estas dos menores. Varios medios de comunicación nacional no hicieron el contraste de la noticia y reprodujeron el discurso oficial que a dos días siembra cada vez más dudas. Más porque fueron enterradas a la madrugada de ese miércoles”, agregó el abogado.

Por otra parte, sostuvo que existen similitudes en lo ocurrido en Yby Yaú con otros dos graves episodios registrados en 2013 y 2014 en el norte paraguayo. Para ello, recordó un informe elaborado con otros colegas sobre el avance de los grupos paramilitares en Paraguay y recordó otras dos ejecuciones extrajudiciales.

“Fueron en el 2013 y en el 2014 cuando asesinaron a Francisco Denis Almirón y también a los hermanos Hermenegildo y Marcos Ovelar, en abril de 2013. Hemos escuchado varios testimonios de personas que nos confirmaban y que nosotros le dimos créditos a esos relatos porque los contrastamos con otras fuentes y que nos decían que fueron plantadas ropas de camuflaje. Ese mismo relato lo confirmó una periodista que llegó minutos después”, añadió el entrevistado.

Y amplió: “Esta periodista nos decía que para ella era evidente que el uniforme que llevaba uno de los asesinados era de los militares. Por su experiencia personal conocía el uniforme y también se notaba que era un uniforme absolutamente limpio, que no tenía las quemaduras por donde pudieron haber atravesado las balas. No sería la primera vez que está pasando esto, ocurrió en el 2013, en 2014 y ocurrió después. Sería un patrón de actuación y sería muy creíble que la FTC haya asesinado a estas niñas que, además para el derecho paraguayo son absolutamente inimputables. Al tener menos de 14 años no tienen responsabilidad penal y el estado les debe garantizar la vida y protección”.

A su vez, reconoció que lo sucedido en Yby Yaú representa un verdadero escándalo y recordó que desde hace unos años, gran parte de la población paraguaya, siente indignación y preocupación por la desprolijidad y la falta de profesionalismo por parte del mencionado grupo de élite.

Por último, comentó que “es absolutamente dantesco el escenario, evidentemente no vamos a saber pronto lo que pasó pero vamos a tener que esperar algún momento y en ese sentido esta falta de transparencia en la actuación de la FTC con tanto presupuesto. No puede ser que no tengan cámaras que estén filmando este procedimiento. Tendría que ser de protocolo para garantizar credibilidad y legitimidad a sus actuaciones, porque así como están las cosas los que más se fortalece es la hipótesis que fueron asesinadas. Plantearnos la escena de niñas corriendo o suplicando por sus vidas o desconcertadas ante lo que estaba pasando es poco creíble”.

Fuente: El Territorio