El complejo de Disney World en Orlando (Florida) fue el particular escenario anoche del regreso de la NBA, 141 días después del parón provocado por el positivo en coronavirus de uno de sus jugadores, el pivot francés Rudy Gobert. Tras un homenaje al movimiento Black Lives Matter por parte de jugadores, entrenadores y árbitros durante el himno nacional, los Utah Jazz se enfrentaron a los Pelicans de Nueva Orleans y los Lakers contra los Clippers, en mitad de un despliegue de medios sin precedentes por parte de la liga americana.

Con una inversión de más de 125 millones de euros y 22 equipos concentrados en la que han denominado como la ‘burbuja’ de Disney World, la NBA se ha encargado de crear un refugio ante el coronavirus en el parque temático, que también cuenta con un complejo deportivo, el ESPN Wide World of Sports Complex. Aquí, todos los miembros de los equipos conviven, entrenan y disputan los encuentros durante tres meses con protocolos

estrictos de prevención, todo para que el espectáculo no se detenga.

Jugadores como JaVale McGee o Matisse Thybulle están documentando su particular nueva normalidad en sus perfiles sociales. En los vídeos que ha subido a sus historias de Instagram o a sus canales personales de YouTube se les puede ver desayunando en los restaurantes del parque temático, saliendo a pescar por los enormes lagos del complejo o probando suerte en otros deportes, como el ping pong o los bolos.

Desde la asociación de baloncesto se han encargado de que a las personas que forman parte del espectáculo no les falte de nada: se les alojará en algunos de los mejores edificios del resort de Florida según sus probabilidades de ganar las finales: la torre ‘Gran Destino’ para los favoritos, el ‘Grand Floridian’ para los equipos de la zona media y el ‘Yacht Club’ para los que menos posibilidades tienen de ganar. Los jugadores cuentan con todas las facilidades: tres comidas al día (cuatro en las jornadas de partido), servicios de peluquería, manicura y pedicura y, como no podía ser de otra forma alojándose en Disney World, acceso a todas las instalaciones y actividades del parque.

Pero, aunque desde el exterior se pueda percibir como algo similar a unas vacaciones, la ‘burbuja’ tiene su contraparte: todos los participantes tienen que seguir unos estrictos protocolos de seguridad, con pruebas PCR cada día, mascarilla obligatoria durante todo momento y un horario muy restringido. Además, si los jugadores quisieran abandonar el complejo, estarían obligados a realizar una cuarentena de 10 días previa a la vuelta.

El Pais